Yucatán

Agromaizza invertirá $90 millones para duplicar su producción

Daniel Hernández Canto, director de Operaciones y Ventas de la empresa yucateca Agromaizza, informó ayer que invertirán 90 millones de pesos para duplicar su volumen de producción en los próximos 12 meses.

Actualmente producen unas 3 mil toneladas mensuales de harina de maíz para tortillas, botanas, salbutes, tamales y un sinfín de alimentos de la dieta mexicana.

“En mayo del 2016 inició operaciones la planta y comenzamos con una producción de 80 toneladas al mes, en un mercado de harinas de maíz ya establecido, y estamos cumpliendo 3 años de operación con una producción de 3 mil toneladas mensuales; estamos al 90 por ciento de la capacidad y la proyección es duplicar la producción; se ampliará la planta, se harán las adaptaciones para crecer en la recepción del maíz, el secado, la molienda y el empaque.

“Esperamos estar listos en 12 meses, que las inversiones de ampliación de la planta estén listas para estar operando”, relató Hernández Canto.

De acuerdo con información de la Dirección General de la empresa, la inversión de la ampliación de la planta (segunda fase) ubicada en el Periférico Poniente, será de 80 a 90 millones de pesos y permitirá duplicar la producción de harina mensual para llegar a las 6 mil toneladas.

La empresa inició operaciones con 3 silos de almacén de grano, un secador, silos de concreto, 2 molinos suizos, caldera para el nixtamalizado, así como un generador de vapor para la caldera, entre otras maquinarias que permiten la limpieza y purificación del grano.

Industrializar el grano

La inversión de la segunda fase de la planta significará adaptar a la planta ya existente más molinos, silos de almacenamiento y secado, para lograr las 6 mil toneladas de harina mensuales.

Hernández Canto, acompañado por Gerardo Carrillo Sánchez, gerente de mantenimiento de la planta; Marco Pérez Cardeña, gerente operativo, y Vicente Bolio Lavalle, gerente administrativo, recordó que derivado de la cosecha de maíz y soya de los dueños de la empresa, que es la familia Xacur-Eljure, surgió la inquietud de industrializar el grano en lugar de venderlo, así que de las propias cosechas de Yucatán y Campeche fue como arrancaron el negocio.

“Don Jacobo Xacur por más de 10 años ha trabajado y sembrado el maíz y la soya; la soya iba para la Hidrogenadora, pero el maíz se vendía a terceros, a los intermediarios, y luego se empezó a envasar el maíz en grano para venderlo a los que hacen el nixtamal, se vendía en sacos y finalmente se dio el paso de industrializar el maíz, de hacerlo harina y así surgió la idea que cristalizó Benjamín Xacur”, recordó.

La experiencia

La harina de maíz que se vende en las tiendas por kilo o los sacos de harina que se observan en las tortillerías era un mercado concentrado o dominado por dos marcas a nivel nacional y, en ese contexto, ingresó Agromaizza.

“Entramos en un nuevo mercado, en un mercado muy tradicional, con líderes establecidos y con costumbres muy hechas, pero la experiencia que tenemos con la harina del trigo, otra empresa del grupo, es que hicimos las alianzas para poder ingresar y con la calidad del producto es que hicimos la diferencia en el consumo con tres productos: harina blanca, amarilla y el nixtamalizado.

“Nos costó trabajo, pero el tortillero que probaba la harina repetía y el 95 por ciento de nuestras ventas es en tortillerías y el 15 por ciento es institucional, es decir, restaurantes, fondas, etc.”, relató.

Aseguró que en 3 años han logrado “morder” un 20 por ciento del mercado en la Península de Yucatán, lo que significa que en 2 de cada 10 tortillerías han posicionado su producto.

La “piedra” en el zapato

El rápido avance de la empresa, dijeron, se debe a la calidad del producto, desde el grano de maíz, la limpieza, los secretos de la molienda y, sobre todo, la maquinaria que proveen los comercializadores como son molinos y calderas industriales.

“Hicimos una alianza con los proveedores para crecer y lograr la línea de calidad, que permite abrir los sacos o las bolsas de un kilo y sentir el olor del maíz, de la masa; sólo tuvimos una piedra en el zapato, un dolor de cabeza con la empresa Clayton de México, S.A. de C.V., que nos retrasó en el inicio, que se quedó con medio millón de pesos, que era el 20 por ciento del valor de la caldera de vapor que nos instalaría, pero salimos adelante al cambiar de proveedor, pero se quedó con el dinero y nos quedó mal”, relató Marco Pérez Cardeña, gerente operativo.

El secreto

De acuerdo con información de la Dirección General de la empresa, el secreto de la empresa ha sido la sinergia con los proveedores; sin embargo, repetimos, la empresa Clayton de México, S.A. de C.V., que les instalaría el generador de vapor para que operara la caldera donde se cuece el maíz, les incumplió y, además de quedarse con 500 mil pesos, les exigió una penalización del 20 por ciento del total del valor.

“Los proveedores son pieza importante y un mal proveedor puede generar mucho daño; con el crecimiento de la planta se cuidará no llegar con los proveedores equivocados que quieran cobrar hasta 5 veces más por penalizaciones, de errores de ellos; por eso es importante saber quién es quién y generar las alianzas con los correctos”, comentaron.

Maíz peninsular

La empresa compra en promedio 3,300 toneladas de maíz al mes, las cuales son cosechas propias del grupo y el resto es de productores que se han convertido en proveedores y con los que firman contratos, bajo el esquema de Agricultura por Contrato, donde pactan un precio y hay coberturas que le garantizan el pago al productor y un precio atractivo al comprador.

“Se tiene un 92 por ciento de aprovechamiento del grano, el resto es para alimento balanceado y otros subproductos, pero se aprovecha mucho del grano; se recibe la cosecha del Otoño-Invierno, que es la de riego y que estará llegando en la primera semana de junio, y la de Primavera-Verano, que es la más grande, es de la que depende de las lluvias.

“El 90 por ciento del maíz que usamos es de la Península y se importará un 10 por ciento y, con el crecimiento de la planta, se incentivará también la siembra”, explicaron.

La harina que logran del maíz peninsular, principalmente de Yucatán y Campeche, permite que de un saco de harina (de 20 kg) que logran en la planta, se obtengan 36 kilos de masa, lo cual es atractivo para el tortillero.

Cambios de consumo

“La tortilla, la masa de maíz es uno de los alimentos básicos del mexicano, no sólo es tortilla, es tamal, salbutes y todo tipo de antojitos; es cierto que ya no vemos a las tortillerías con el maíz nixtamalizado, esas cubetas de maíz que molían; ahora lo que vemos son los sacos de harina de maíz, pero la tortilla y la masa siguen teniendo venta, tal vez no en el molino o la tortillería, pero sí en las motos, triciclos y tiendas de autoservicio y en las comunidades sí seguimos viendo el nixtamalizado”, dijo.

Comentó que la harina que producen llega a Chiapas, Tabasco, Veracruz, Ciudad de México, Aguascalientes y Michoacán, desde el primer año de producción.

“De las 3,300 toneladas mensuales que se producen de harina, el 85 por ciento se queda en la Península y el resto se va a otros Estados”.

Recorrido

POR ESTO! recorrió ayer la planta de Agromaizza y observó el proceso que culmina en la producción de la tortilla para los controles de calidad y se observó la fabricación de la masa blanca y la amarilla para atender la demanda del mercado.

“Hay clientes que buscan la masa amarilla que, con un poco de cal, se logra, es un proceso que se hace por la demanda del consumidor; nosotros buscamos llegar al consumidor final y todo lo que ven ahí, es de la producción de este día, no tenemos stock, estamos justos en los pedidos, por eso el crecimiento es necesario”, relataron.

Finalmente Jorge Garrido Barreda recibió las tortillas de control de calidad para llevarlas al comedor de la empresa y los entrevistados no dudaron en tomar una tortilla recién hecha.

Esta empresa depende del gas natural para operar y de la caldera para generar vapor para la cocción del grano.

(Verónica Martínez)