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Yucatán

Disminuye la llegada de tortugas marinas a la costa yucateca; alertan por graves amenazas

Especialistas señalan que la pesca incidental, la expansión inmobiliaria y la actividad petrolera en aguas del Atlántico amenazan la conservación de los quelonios.

La Península de Yucatán es hogar y punto de encuentro de cuatro de las seis especies de tortugas marinas que existen en México
La Península de Yucatán es hogar y punto de encuentro de cuatro de las seis especies de tortugas marinas que existen en México / Especial

Las costas yucatecas se han convertido en uno de los últimos refugios para las tortugas marinas en el Golfo de México, pero su permanencia enfrenta crecientes amenazas por la pesca incidental, la expansión inmobiliaria y la actividad petrolera en aguas del Atlántico norte. Investigadores advierten que, tan solo en el último año, la llegada de hembras adultas a desovar disminuyó 12 por ciento, lo que prende las alarmas en comunidades que dependen de la salud de los ecosistemas marinos.

Las tortugas marinas no solo representan un símbolo natural y cultural, sino que también son pieza clave para el equilibrio ecológico y la salud de los ecosistemas costeros. Sin embargo, su futuro se encuentra cada vez más amenazado por la pesca de arrastre en el Golfo de México y la costa este de Estados Unidos, así como por el acelerado desarrollo turístico e inmobiliario que invade sus principales áreas de anidación.

Un estudio liderado por Elizabeth Labastida Estrada, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, reveló que las rutas migratorias de las tortugas caguama (Caretta caretta) y verde (Chelonia mydas) - dos de las especies más comunes en Yucatán - se superponen con zonas de pesca intensiva, especialmente la pesca de arrastre de camarón y las pesquerías de palangre en el Atlántico medio. Esta coincidencia provoca numerosas capturas accidentales, especialmente de individuos jóvenes, poniendo en jaque décadas de esfuerzos de conservación.

“En México hemos protegido las playas de anidación, resguardado nidos y liberado crías, pero los riesgos en altamar están fuera de nuestro control directo. Muchas tortugas mueren ahogadas o con lesiones irreversibles al quedar atrapadas en redes pesqueras”, advierte Labastida.

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Refugio y frontera para la vida marina

La Península de Yucatán es hogar y punto de encuentro de cuatro de las seis especies de tortugas marinas que existen en México: la carey, la blanca, la caguama y la laúd. Cada año, estas especies arriban a playas como Celestún, El Cuyo y Holbox para anidar, pero también utilizan las praderas marinas y arrecifes locales como zonas de alimentación y crianza.

De acuerdo con investigadores del Cinvestav Mérida, los principales corredores migratorios se ubican al norte de la península y a lo largo de la costa oeste del Golfo de México. Estas rutas conectan Yucatán con áreas críticas en Veracruz, Tamaulipas, Texas y Luisiana, donde la actividad petrolera y pesquera intensiva aumenta los riesgos para los quelonios.

La doble presión: redes y desarrollo urbano

Aunque la pesca incidental es la mayor amenaza en altamar, en tierra firme las tortugas enfrentan otro enemigo: el desarrollo turístico y urbano desordenado. Pronatura Península de Yucatán señala que “más del 90% de los nidos se encuentran en la duna costera, pero la construcción de hoteles, viviendas y complejos turísticos ha reducido drásticamente estas áreas”.

Lugares como Celestún, El Cuyo y Holbox, antes considerados santuarios naturales, hoy son escenarios de construcción acelerada que altera la duna, una barrera natural que además protege a la costa de huracanes y nortes. “Cuando se deforesta la duna, no sólo desaparecen los nidos, también se incrementa la erosión costera”, explica Andrade.

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Investigación y ciencia para la conservación

Entre 2016 y 2017, científicos analizaron muestras genéticas de 93 hembras de tortuga caguama, 165 de tortuga verde y 26 juveniles, identificando sus colonias de origen y las áreas donde más enfrentan riesgos. Mediante transmisores satelitales colocados en 85 hembras adultas, se trazaron mapas de vulnerabilidad ecológica que abarcan desde Tamaulipas hasta Quintana Roo.

Estos datos han servido para diseñar un plan de atención ante derrames de petróleo, así como para proponer la instalación de observadores a bordo de barcos pesqueros en el Caribe mexicano y el Golfo de México, una medida que permitiría documentar y reducir las muertes accidentales.

No todo es retroceso. En 2024 más de mil 500 voluntarios participaron en brigadas comunitarias para proteger nidos, trasladar huevos a corrales de incubación y vigilar playas durante la noche. Sin embargo, biólogos coinciden en que estas acciones locales resultan insuficientes, sin acuerdos binacionales que regulen la pesca de alta mar y sin políticas firmes para ordenar el desarrollo turístico en la franja costera.

Una cuestión de equilibrio ecológico

Las tortugas marinas cumplen funciones vitales: mantienen las praderas de pastos marinos, promueven la circulación de nutrientes y favorecen la salud de especies comerciales como moluscos y peces. Sin ellas, el ecosistema costero perdería estabilidad, afectando tanto a la pesca como al turismo sostenible que depende de playas saludables.

“El reto es trabajar en conjunto: gobiernos, comunidades costeras y sector privado. Sólo así podremos garantizar que Yucatán siga siendo santuario de estas especies que viajan miles de kilómetros y regresan siempre a nuestras costas”, concluye Pronatura.