El uso excesivo de herramientas de inteligencia artificial puede afectar la capacidad de análisis, la atención y la construcción de pensamiento propio en jóvenes, advirtió la psicóloga Perla Tamayo Hoil.
En entrevista con Por Esto! la maestra en Humanidades, señaló que el impacto de estas tecnologías no es positivo ni negativo por sí mismo, sino que depende del uso que se les dé, ya que pueden convertirse tanto en un apoyo educativo como en un factor que limite el desarrollo cognitivo.
Explicó que uno de los principales riesgos es la obtención de respuestas inmediatas sin reflexión, lo que reduce el esfuerzo mental y debilita procesos como el análisis, la comprensión profunda y la generación de criterio propio.
En el ámbito cognitivo, indicó que el abuso de estas herramientas puede generar dependencia, dificultad para sostener la atención y menor capacidad para profundizar en los temas. A nivel emocional, advirtió una disminución en la tolerancia a la frustración, ya que la falta de inmediatez puede provocar inseguridad en quienes no logran resolver problemas por sí mismos.
Tamayo Hoil subrayó que el aprendizaje implica ensayo y error, proceso fundamental para desarrollar autonomía e identidad, especialmente en la adolescencia, por lo que sustituirlo con respuestas automáticas limita este crecimiento.
Respecto a habilidades como la lectura y la escritura, señaló que se observa una tendencia a consumir contenidos breves en lugar de textos extensos, lo que reduce la capacidad de reflexión. En cuanto a la escritura, alertó que la generación automática de contenidos puede disminuir la práctica de argumentación y expresión propia.
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No obstante, destacó que la inteligencia artificial también representa una oportunidad, al facilitar el acceso a la información y abrir nuevas formas de exploración del conocimiento, siempre que se utilice de manera consciente.
Sobre las diferencias entre contextos urbanos y rurales, consideró que el reto principal no es el acceso, sino aprender a usar estas herramientas sin perder la capacidad de pensar de forma crítica, adaptando las estrategias educativas a cada entorno.
En cuanto al papel de docentes y familias, enfatizó que el acompañamiento es más efectivo que la prohibición, al promover la reflexión sobre el uso de la tecnología y su impacto en el aprendizaje.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la autonomía en las juventudes, al recordar que la inteligencia artificial debe ser una herramienta de apoyo y no un sustituto del pensamiento.
“No se trata de alejar a las juventudes de la tecnología, sino de enseñarles a relacionarse con ella sin perder su capacidad de cuestionar, crear y resolver”, concluyó.