Más de 5 mil personas participaron en el Gremio de la Alborada en honor al Santo Cristo de la Transfiguración, una de las celebraciones más importantes de esta comunidad, en la que se contabilizaron más de 150 cabezas de cochino durante la danza tradicional, que se prolongó por 12 horas continuas, iniciando la tarde del jueves y concluyendo al amanecer de ayer.
Fieles provenientes de diversas comunidades arribaron para ofrendar sus cabezas de cochino, tal como marca la tradición. Se contó con la participación de delegaciones de municipios cercanos como Ticul y Oxkutzcab, así como de otros puntos más distantes como Telchac Pueblo, Kinchil y Dzitás, entre otros.
La jornada principal inició desde el jueves con la misa en la que se bajó la efigie del Santo Cristo de la Transfiguración. Posteriormente, en el interior del templo, se realizó la veneración ante largas filas de devotos que cumplieron sus promesas.
Mientras tanto, en el atrio de la iglesia, familias ofrecían alimentos como tacos de cochinita y diversos refrigerios a los asistentes, en cumplimiento de sus mandas.
Por la tarde, el Gremio de la Alborada hizo su entrada al templo, donde el párroco Aarón de Jesús Dzib Cauich ofició la misa.
Más tarde, la comitiva, acompañada de jaraneros, pobladores y visitantes, se dirigió a la casa de la familia Morales, donde se realizó la primicia, teniendo como anfitriones este año a los Pech Lara e Itzá May.
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En la casa de ellos se llevó a cabo una vaquería amenizada por dos reconocidas orquestas, la cual registró una nutrida asistencia.
La jarana, considerada un símbolo de identidad, se hizo presente con la pieza Homenaje a Chumayel, para luego iniciar el recorrido casa por casa en la recolección de las cabezas de cochino ofrecidas por las familias. Minutos antes del inicio del baile ya se tenían registradas más de 150 cabezas, número que continuó incrementándose conforme avanzaba la procesión.
Como parte de la organización, se instalaron mesas a un costado de la plaza principal para recibir las ofrendas de devotos que llegaban de distintas comunidades y que no se habían registrado previamente.
Posteriormente, la comitiva se presentó frente al templo principal para realizar la danza de ofrenda al Santo Cristo de la Transfiguración, integrando tanto las cabezas recolectadas en el recorrido como las recibidas en la plaza.
Aunque no se dio una cifra oficial, se estimó que el número total de ofrendas superó las 150 cabezas de cochino, rebasando las cifras de años anteriores.
Los asistentes coincidieron en señalar que esta celebración, con la que se abren los festejos en honor al Santo Cristo de la Transfiguración, patrono del Decanato número 9 de la Arquidiócesis de Yucatán, refleja la profunda fe y devoción del pueblo.
Sobre esta tradición, la maestra Flora Canché Briceño, promotora cultural de Chumayel, expresó: “Estoy impresionada de apreciar cómo la fe se regocija en la fiesta del Santo Cristo de Chumayel. Nuestro pueblo abre sus puertas para recibir a tantos devotos que, con verdadero fervor, se hacen presentes con sus ofrendas”.
Además, agregó: “La jarana se ha bailado desde la tarde, entre vivas, canciones y zapateados; en fin, toda una fiesta popular que habla de la gran fe que se tiene. Y cuando digo pueblo no hablo sólo de Chumayel, sino de todos los pueblos que nos unimos en una sola devoción”.