Las altas temperaturas en Yucatán, que durante gran parte del año superan los 35 grados, han llevado a sus habitantes a desarrollar prácticas cotidianas para sobrellevar el calor.
Desde hábitos heredados por generaciones hasta soluciones sencillas y efectivas, estas son cinco formas en que los yucatecos logran mantenerse frescos.
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Salir a tomar el fresco en las noches: Cuando el sol se oculta y la temperatura comienza a descender, muchas familias yucatecas salen a la puerta de sus casas o se reúnen en banquetas y parques. “Tomar el fresco” es más que una forma de refrescarse: también es un momento de convivencia, donde vecinos conversan y disfrutan de la brisa nocturna.
Meser en la hamaca: La hamaca es un símbolo de la vida en Yucatán y también un aliado contra el calor. Al balancearse —“meser”, como se le conoce localmente— se genera una corriente de aire que ayuda a disipar el calor corporal. Además, su tejido permite mayor ventilación en comparación con una cama tradicional.
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Bañarse hasta tres veces al día: Durante los días más intensos, no es raro que los yucatecos se bañen dos o incluso tres veces al día. Esta práctica ayuda a reducir la sensación térmica y mantener el cuerpo fresco, especialmente después de actividades al aire libre.
Comer algo frío (helados, bolis, etcétera): Los productos fríos son indispensables para combatir el calor. Helados, paletas y los populares “bolis” —hielos saborizados en bolsitas— forman parte del consumo diario, tanto en hogares como en las calles, donde vendedores ambulantes ofrecen estas opciones refrescantes.
Usar talco: El uso de talco es una solución práctica para reducir la sudoración y evitar rozaduras en la piel provocadas por el calor. Aplicado principalmente después del baño, ayuda a mantener una sensación de frescura durante más tiempo.
Estas prácticas reflejan cómo la cultura yucateca se adapta a su entorno climático, combinando tradición y funcionalidad para enfrentar las altas temperaturas que caracterizan a la región.