El tamaño del cuerpo jamás será un límite cuando los sueños son gigantes. Balamcito demuestra que la pasión por la lucha libre va más allá de la estatura.
Con tan solo 20 años y un metro con 27 centímetros de estatura, el oriundo de Dzidzantún trabaja todos los días por hacer historia, convertirse en el primer pancraciasta yucateco en la división de los minis.
“Estoy muy orgulloso de demostrar que no hay limites en el tamaño de las personas si el corazón y las ganas son grandes, no hay más limitaciones que las que nosotros mismos nos pongamos”, señaló Balamcito en visita al POR ESTO!
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El joven atleta abre camino en esta disciplina, ya que no se ha tenido en el Estado luchadores de talla pequeña, pues a los que presentan como mini sólo son bajitos, lo que lo hace pionero en el tema.
“Quiero demostrar que las personas de talla pequeña podemos hacer lo mismo que cualquiera, subirnos al ring y dar un espectáculo, espero poder debutar en un año, ya que me preparo para ello”, señaló Balamcito, en compañía de su entrenador Jaguar Sagrado.
El mini luchador aún no ha definido si se quedará con el nombre, aunque ya sabe que defenderá el lado del bien.
El joven luchador aún analiza el nombre que portará en el ring. Lo que no es negociable es el misterio: ya protege su identidad como parte de la mística y la magia que envuelven a este deporte.
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“Estoy aun concentrado en mejorar y en crear mi personaje, el nombre aún no se define, aunque hoy vengo con esta identidad, al igual la máscara, esta es la de mi tío Red Scorpion, que siempre me ha apoyado”.
El sacrificio de que el mundo no está hecho para su tamaño se suma al que tiene que hacer para poder surgir sobre el cuadrilátero, todos los días viaja 50 minutos desde su pueblo para entrenar en la Casa del Pueblo con un solo objetivo, tomar el examen para obtener la licencia de la Comisión de Box y Lucha Libre de Mérida.
“Me encanta la lucha libre, siempre me ha gustado, no es nada sencillo este deporte, pero poco a poco me he adaptado, entreno contra gente de talla convencional que lo hace más difícil y sé que lograré mi sueño”.
Al respecto, su entrenador, Jaguar Sagrado, dijo que es un orgullo para él tener la oportunidad de entrenar a un mini que pronto se convertirá en una gran estrella.
El Jaguar pidió que más gente de talla pequeña se anime a hacer lucha y poder abrir esta división en Yucatán, la cual es de gran arraigo y popularidad entre los niños que siguen a figuras como Kemonito o Kemalito.
“Es un reto el entrenar a un mini, es algo nuevo que poco a poco vamos consiguiendo, he aprendido a adaptar los entrenamientos para su condición, pero él no se raja y hace lo mismo que todos”.