Los New York Knicks escribieron una de las páginas más memorables en la historia de las Finales de la NBA al remontar una desventaja de 29 puntos para derrotar 107-106 a los San Antonio Spurs en el Juego 4, resultado que los coloca a una victoria de conquistar el campeonato.
La noche comenzó de manera dominante para San Antonio. Los Spurs impusieron condiciones desde el arranque y aprovecharon una ofensiva explosiva para construir una amplia ventaja que llegó a superar los 20 puntos desde el primer cuarto. Con una actuación sólida de Victor Wembanyama, Devin Vassell y De’Aaron Fox, los visitantes parecían tener el control absoluto del encuentro.
El panorama lucía complicado para Nueva York al llegar al descanso. San Antonio se marchó al medio tiempo con una ventaja de 76-49, silenciando momentáneamente al Madison Square Garden gracias a una destacada efectividad desde la línea de tres puntos y una ofensiva que encontró respuestas en prácticamente cada posesión.
Sin embargo, los Knicks comenzaron a reaccionar tras el descanso. Jalen Brunson, OG Anunoby y Josh Hart lideraron una ofensiva mucho más agresiva, mientras que la defensa local logró limitar el ritmo que había mostrado San Antonio durante la primera mitad.
La remontada tomó fuerza en el tercer periodo, cuando Nueva York encontró mayor precisión desde el perímetro y empezó a recortar la diferencia posesión tras posesión. Anunoby fue uno de los principales protagonistas del despertar neoyorquino, respaldado por el liderazgo de Brunson y el aporte colectivo del resto del quinteto.
El momento decisivo llegó en el último cuarto. Una sólida actuación defensiva encabezada por Mitchell Robinson permitió a los Knicks generar transiciones rápidas y mantener la presión sobre unos Spurs que comenzaron a mostrar señales de desgaste. La ventaja visitante se redujo rápidamente ante el empuje del público local.
Con menos de cinco minutos en el reloj, el Madison Square Garden se convirtió en una auténtica caldera. Un triple de Anunoby y varias jugadas clave de Karl-Anthony Towns acercaron a Nueva York en el marcador, mientras San Antonio veía desaparecer una ventaja que parecía imposible de perder.
La remontada terminó consumándose en los minutos finales, desatando la euforia entre los aficionados de los Knicks. El triunfo de 107-106 no solo representó una victoria crucial en la serie, sino también la mayor remontada registrada en unas Finales de la NBA, una hazaña que quedará marcada en la historia de la franquicia.
Con este resultado, los Knicks colocan la serie 3-1 a su favor y quedan a un solo triunfo de conquistar un campeonato que la afición neoyorquina ha esperado durante décadas. Mientras tanto, los Spurs deberán buscar una reacción inmediata para mantenerse con vida en la lucha por el título.