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Amerizaje de misión Artemis II depende del sistema de paracaídas que salvará a los astronautas que alcanzarán los 40 mil km/h: INFOGRAFÍA

La NASA revela cómo los paracaídas de la nave Orion permiten un aterrizaje seguro tras el reingreso desde la Luna en la misión Artemis II.

En la fase final, se despliegan tres paracaídas principales de gran tamaño, responsables de disminuir la velocidad de la cápsula Orión
En la fase final, se despliegan tres paracaídas principales de gran tamaño, responsables de disminuir la velocidad de la cápsula Orión / AP

El regreso de la misión Artemis II no solo representa un hito en la exploración espacial, también pone a prueba uno de los sistemas más críticos para la supervivencia de los astronautas: los paracaídas de la nave Orion.

Tras viajar a velocidades extremas desde la órbita lunar, la cápsula debe desacelerar de forma controlada antes de tocar el océano Pacífico. En este proceso, la combinación del escudo térmico y el sistema de paracaídas resulta clave para evitar un impacto fatal.

¿Cómo ocurre el reingreso de la nave Orion?

Durante el reingreso a la atmósfera, la nave Orion reduce su velocidad inicial —que puede alcanzar hasta los 40 mil km/h— gracias a la fricción generada por su escudo térmico. Este componente permite disminuir la velocidad hasta aproximadamente 560 km/h.

Sin embargo, este nivel de desaceleración no es suficiente para garantizar un aterrizaje seguro. Es en ese momento cuando entra en acción el sistema de paracaídas, diseñado para reducir la velocidad a niveles compatibles con un amerizaje controlado.

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¿Cómo funcionan los paracaídas de Artemis II?

El sistema está compuesto por múltiples etapas y un total de 11 paracaídas que se despliegan de manera secuencial. Primero se activa un paracaídas inicial que libera el resto del sistema. Posteriormente, dos paracaídas de frenado estabilizan la nave y reducen aún más su velocidad.

En la fase final, se despliegan tres paracaídas principales de gran tamaño, responsables de disminuir la velocidad hasta cerca de 27 km/h, lo que permite un descenso controlado hacia el océano.

Tras el amerizaje, el sistema incluye mecanismos para liberar los paracaídas y evitar que la nave sea arrastrada por el viento o el agua.

Especialistas destacan que los paracaídas son la última línea de defensa para la tripulación / Especial

¿Qué pasa si falla el sistema?

La NASA ha diseñado este mecanismo con redundancia, es decir, con sistemas duplicados que permiten compensar posibles fallas. Esto es fundamental, ya que en el espacio no existe margen para errores.

Especialistas destacan que los paracaídas son la última línea de defensa para la tripulación. Sin ellos, no habría una forma segura de completar el regreso a la Tierra.

El aterrizaje de Artemis II demuestra que, más allá de la tecnología de propulsión, los sistemas de seguridad siguen siendo determinantes para el éxito de las misiones espaciales.

Con información de AFP.

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