Opinión

Guerra fuera de control

“Procurando defender y vengar a Hezbolá y en solidaridad con los chiítas del Líbano, Irán ataca con todo lo que tiene a Israel que, según su estilo y posibilidades que no cesan de incrementarse...”

Guerra fuera de control
Guerra fuera de control

Por extraño que parezca, la guerra en Oriente Medio está fuera de control. Ninguno de los protagonistas, Estados Unidos, Irán e Israel es capaz de predecir cómo evolucionará. Ello se debe a que, a falta de un plan general se improvisa constantemente, se realizan acciones de respuestas, no hay mediadores calificados, y no existe ninguna solución de salida.     Rápidamente la guerra se generaliza en Oriente Medio y está a punto de implicar a todos los países, en particular a Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Siria y los estados del golfo que cuentan con importantes efectivos, especialmente Fuerzas Aéreas. De ocurrir así, pudieran entrar en acción las tropas terrestres. Israel acecha y tiene el dedo en el gatillo. Estados Unidos incrementa constantemente los bombardeos contra Irán y amenaza con ir por más; mientras que Irán que virtualmente carece de aviación y de defensas antiaéreas y combate con Estados Unidos, un adversario que está fuera de su alcance, y ataca las instalaciones militares norteamericanas en los países del Golfo, lo cual, además de tener pocos efectos sobre la guerra en su conjunto, incrementa las tensiones con esos países.

Entre tanto, el Estrecho de Ormuz, recientemente definido por Irán como un espacio sagrado, se ha convertido en un campo de batalla que, además de a los combatientes, implica a cientos de grandes buques mercantes, algunos de ellos cargados de petróleo. Sin una Marina de Guerra regular, Irán acude a las minas y a tácticas de guerra naval irregulares. Mientras, en una persecución implacable contra Hezbolá, sin oposición antiaérea, Israel bombardea brutalmente, no sólo el Sur del Líbano, sino también a Beirut y otras ciudades. Al procurar encontrar y destruir los centros de mando, los almacenes de armas y las concentraciones de tropas de Hezbolá, destruye hasta sus sótanos y cimientos los edificios e instalaciones de las ciudades, causando enormes bajas y perjuicios a la población civil.

Procurando defender y vengar a Hezbolá y en solidaridad con los chiítas del Líbano, Irán ataca con todo lo que tiene a Israel que, según su estilo y posibilidades que no cesan de incrementarse, debido al apoyo material de los Estados Unidos y, aprovechando el dominio del aire, responde con aviones y misiles. En otro frente no menos importante -y que concita temores y apoyos a sus adversarios y condenas a Irán-, Estados Unidos, esta vez en la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), retoma la cuestión del uranio iraní. El programa nuclear que Irán fomenta desde los años cincuenta del pasado siglo y que insiste en proclamar que tiene fines pacíficos; debido a la inexplicable insistencia en enriquecer uranio da lugar a sospechas, fricciones y resta apoyos.

Esa problemática, sumada la insistencia de Israel, ha alimentado la sospecha de Estados Unidos y los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Rusia, China, Gran Bretaña y Francia) y los países de Oriente Medio y la Unión Europea  de que, con el enriquecimiento de uranio, Irán pudiera crear condiciones para fabricar bombas atómicas. Ese entramado, acaba de recibir un nuevo impulso con la Resolución propuesta por Estados Unidos ante la OIEA. Mediante el documento presentado ante la Junta de Gobernadores de la OIEA, integrada por 35 miembros, todos los cuales, con excepción de China y Rusia, son aliados de Estados Unidos y ninguno de Irán, se obligaría al estado persa a conceder a los inspectores de la OIEA, organismo nuclear de la ONU, acceso físico a sus inventarios de uranio.

La solicitud norteamericana se basa en la sospecha de que cierta cantidad de uranio enriquecido que presumiblemente se encontraba en las instalaciones nucleares iranies de Natanz, Isfahan y Fordow, esta última en galerías excavadas bajo una montaña  bombardeada durante la Guerra de los 12 Días, permanecen en poder de Irán.

Por su parte, Irán calificó de “irracional y provocadora la resolución de Estados Unidos” que busca “cuantificar de manera sesgada los perjuicios que sus propios actos de fuerza ocasionaron en la infraestructura iraní…” Irán sostuvo que, precisamente debido a los daños ocasionados por ataques estadounidenses, es imposible la inspección de las instalaciones... La negativa de Irán, seguramente dará lugar a nuevas amenazas, plazos, incluso acciones punitivas de los Estados Unidos. Al respecto, es preciso recordar que Estados Unidos insiste en que, además de renunciar al enriquecimiento de uranio, Irán deberá entregar todo el mineral enriquecido, a lo cual se niega. En cualquier caso, la escalada del conflicto parece indetenible y cada día, en lugar de restar pretextos aparecen otros sin que puedan identificarse mediadores o reguladores. Esa guerra está totalmente fuera de control y en el ambiente rondan armas nucleares. Ayer Trump dijo, por enésima vez, que está cerca un acuerdo.