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Opinión

La oficina está cambiando, ¿pero para quién?

“Los dispositivos móviles, las computadoras portátiles, las plataformas digitales y el trabajo a distancia nos han hecho pensar que quizá muchas de las actividades no tienen que hacerse desde un mismo escritorio”.

La oficina está cambiando, ¿pero para quién?
La oficina está cambiando, ¿pero para quién?

D urante muchos años, la idea de oficina estuvo relacionada con los escritorios, los cubículos, los despachos privados, las salas de juntas y personas trabajando en computadoras. La manera en que se distribuía el espacio tenía una lógica aparentemente sencilla: cada colaborador tenía un lugar asignado para desarrollar una función específica.

Sin embargo, esta idea ha comenzado a transformarse. En la actualidad, las empresas han incorporado nuevas formas de distribución espacial, incorporando espacios de coworking, salas informales de trabajo, áreas de descanso, espacios colaborativos, cabinas privadas para videollamadas y diversas zonas destinadas al desarrollo de las actividades dentro de la empresa.

Oficinas como las de Microsoft en Ámsterdam, diseñadas por Sevil Peach y Veldhoen + Company, han incorporado el modelo de Trabajo Basado en Actividades (ABW, por sus siglas en inglés), en el que cada colaborador elige el espacio de trabajo según la labor que estará desempeñando en los diferentes momentos de su jornada y han transformado la manera en la que se percibe el entorno laboral.

Así, una persona puede comenzar su día en el trabajo en una mesa compartida con otras personas, después trasladarse a una cabina para poder atender una videollamada, reunirse con un equipo de trabajo en un espacio colaborativo y terminar en una zona donde requiera concentración. Estos modelos han transformado la manera en la que entendemos las dinámicas dentro de las ofi cinas y la forma en la que nos relacionamos con el entorno laboral.

Podríamos preguntarnos: ¿por qué estos espacios de trabajo están cambiando? ¿Es sólo una tendencia de diseño? ¿Realmente mejoran las experiencias dentro de la organización? ¿O sólo se están tomando modelos que están de moda sin pensar en las necesidades de quienes los habitan? Esto nos lleva a pensar que no da lo mismo el lugar y el espacio en donde trabajamos. El espacio que habitamos dentro de nuestra jornada puede intervenir en la manera en la que nos concentramos, en cómo colaboramos y nos relacionamos con los demás.

Sin duda alguna, el diseño de las ofi cinas ha seguido una estructura que determina jerarquías y también la organización de las funciones de nuestro papel dentro de la organización, y en muchas ocasiones prioriza los estándares de efi - ciencia y ahorro de presupuesto para la organización en términos de optimización de los recursos.

Sin embargo, es importante destacar la importancia de transformar la mirada y evolucionar a una visión más integral. Las transformaciones tecnológicas y culturales nos han hecho cuestionar estos modelos clásicos.

Los dispositivos móviles, las computadoras portátiles, las plataformas digitales y el trabajo a distancia nos han hecho pensar que quizá muchas de las actividades no tienen que hacerse desde un mismo escritorio. Empresas tecnológicas como Google se convirtieron en referentes internacionales al popularizar las ofi cinas abiertas, espacios colaborativos y áreas destinadas al descanso y la convivencia.

Otras organizaciones observaron estos cambios y comenzaron a incorporarlos a sus propios entornos; sin embargo, esto no garantiza que funcione de la misma manera. El reto consiste en reconocer los benefi cios que estos modelos pueden ofrecer en términos de productividad y efi ciencia, pero sin dejar de considerar el bienestar y las necesidades de los colaboradores. La transformación de la ofi cina no debe comenzar sólo con la elección del mobiliario, los materiales, los colores o la iluminación, si no incorporando desde el inicio a las personas y las actividades que realizarán.

Entonces, ¿la ofi cina del futuro debería ser únicamente más fl exible y atractiva o tendría que ser más consciente de las personas que la habitan? La respuesta parece clara: si las personas no ocupan el centro de su transformación, tendremos ofi cinas diferentes, pero no necesariamente mejores.

Coordinador académico de Comunicación. Universidad Anáhuac Mayab.