Quintana Roo

Consejo Supremo Maya de Kantunilkín en Quintana Roo reafirma su fe con ofrendas y viacrucis

Con la mirada puesta en el Viernes Santo, la comunidad de Kantunilkín se consolida como el principal baluarte de la fe maya-cristiana en la región.

La jornada inició a las 12:00 horas con la entrega de alimentos sagrados.
La jornada inició a las 12:00 horas con la entrega de alimentos sagrados. / Foto: Luis Enrique Cauich

En el marco del tercer viernes de Cuaresma, el Consejo Supremo Maya de Kantunilkín consolidó una vez más los lazos de identidad y devoción que caracterizan a la cabecera municipal.

A través de una jornada que combinó la solemnidad del mediodía con la penitencia de la tarde, los dignatarios realizaron la tradicional ofrenda de viandas a la Virgen de la Inmaculada Concepción y el solemne Viacrucis, actos que fusionan la herencia ancestral con la doctrina católica.

Donaciano Poot, presidente del Consejo, junto a los rezanderos Román Chuc y Pascual Balam Tuz, definieron estas prácticas como un “banquete de resistencia”.

La jornada inició a las 12:00 horas con la entrega de alimentos sagrados, un ritual que trasciende la caridad para convertirse en un intercambio simbólico con lo divino, bajo la guía de las autoridades tradicionales.

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Los altares se vistieron con la gastronomía regional: vaporcitos de chaya, brazos de reina, cool de hibes, cool de huevo y el sagrado Sacah, bebida de maíz que actúa como puente espiritual.

A las 16:30 horas, el fervor se trasladó a los laterales del recinto religioso, en un acto de profunda carga devocional, los 40 miembros del Consejo, con un protagonismo destacado de las mujeres, encabezaron el Viacrucis, el recorrido por las 14 estaciones de la Pasión de Cristo reafirmó el papel crucial de la mujer en la preservación de los usos y costumbres de la zona.

Esta dualidad ritual garantiza, según Poot, que la herencia maya no se diluya ante la modernidad. “Es la forma en que los vivos nos comunicamos con lo sagrado”, señaló el líder tradicional.

Con la mirada puesta en el Viernes Santo, la comunidad de Kantunilkín se consolida como el principal baluarte de la fe maya-cristiana en la región, manteniendo viva una tradición que se hereda a través del aroma del maíz y el murmullo de los rezos en lengua materna.