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Quintana Roo

Por "fraudes inmobiliarios", crece la desconfianza de extranjeros para invertir en el Caribe Mexicano

En el Caribe Mexicano, extranjeros enfrentan fraudes inmobiliarios mediante preventas falsas. Supuestos vendedores ofrecen terrenos y departamentos con amenidades inexistentes y solicitan enganches de hasta 50 mil pesos

Asesores advierten sobre riesgos en compras inmobiliarias en Quintana Roo
Asesores advierten sobre riesgos en compras inmobiliarias en Quintana Roo

Adquirir una propiedad en el Caribe Mexicano se ha convertido en un riesgo considerable para extranjeros que buscan invertir en departamentos, casas o terrenos en este destino turístico. Una asesora inmobiliaria señaló que esta modalidad de fraude inicia con las llamadas “preventas” de desarrollos, que se promocionan con amenidades y beneficios que aún no existen físicamente, ofreciendo precios iniciales más bajos en comparación con inmuebles ya construidos.

La especialista indicó que este fenómeno se presenta con mayor frecuencia en Tulum, Puerto Morelos y Playa del Carmen, así como en zonas donde el auge inmobiliario es más intenso.

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Bajo este esquema, los predios se ofertan a costos muy por debajo del mercado, acompañados de promesas como accesos definidos, calles trazadas, planos, escrituras y hasta la cercanía de cenotes. Sin embargo, al establecer contacto, los supuestos vendedores solicitan un “apartado” o enganche de entre 10 mil y 50 mil pesos, respaldado únicamente por un recibo simple, con el argumento de iniciar la construcción y asegurar el precio preferencial.

Explicó que este tipo de propuestas suelen ser “demasiado buenas para ser verdad”, ya que los elementos ofrecidos como valor agregado normalmente elevan el costo en el mercado formal. Un terreno en zonas periféricas puede oscilar entre 900 mil y más de un millón de pesos; departamentos listos rondan 1.5 millones, mientras que las casas superan los 3 millones. No obstante, los esquemas fraudulentos prometen propiedades con múltiples beneficios a precios de medio millón a 1.5 millones, generando una diferencia significativa.

Durante la negociación, todo aparenta ser legítimo: se entregan documentos, planos topográficos, imágenes y, en algunos casos, se realizan recorridos en áreas genéricas con fines persuasivos. Con el tiempo, los interesados continúan realizando pagos, pero posteriormente dejan de recibir respuesta de los supuestos asesores o desarrolladoras, momento en el que descubren el engaño.

Ante este panorama, la desconfianza entre compradores ha aumentado, afectando incluso a empresas inmobiliarias establecidas. Los clientes buscan opciones más seguras, lo que obliga a los asesores formales a implementar estrategias de credibilidad como reuniones presenciales, presentación de permisos oficiales y visitas a viviendas muestra en desarrollos consolidados.

La asesora recomendó que la forma más segura de adquirir un inmueble y evitar fraudes es optar por propiedades de entrega inmediata, lo que permite verificar físicamente la existencia del bien mientras se realizan los trámites legales.

Advirtió que quienes cometen estos engaños suelen ser persuasivos y adaptan constantemente sus métodos. Indicó que un agente formal cuenta con documentación visible, permisos y licencias, mientras que los defraudadores se limitan a ofrecer garantías sin respaldo.