En Quintana Roo se han perdido alrededor de 660 mil hectáreas de cobertura forestal en los últimos 25 años, de las que aproximadamente 130 mil corresponden a bosque primario húmedo. Según la plataforma Global Forest Watch, que realiza análisis de la cubierta a nivel mundial mediante herramientas satelitales, trabajo de campo y recopilación de evidencias, cerca del 60% de esta pérdida se atribuye a la deforestación vinculada con actividades como la minería, la extracción de recursos y la agricultura, entre otras.
El estudio detalla que el municipio de Bacalar presenta una situación crítica, con una pérdida de 150 mil hectáreas en el mismo periodo, muy por encima del promedio municipal de 66 mil hectáreas en los 11 municipios del estado. Por su parte, Benito Juárez registra una disminución de 59 mil hectáreas. En términos generales, el estado ha perdido el 18% de su cobertura desde el año 2000, lo que representa el 12% a nivel nacional, solo por debajo de Campeche con 990 mil hectáreas y Chiapas con 860 mil.
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De acuerdo con la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la cobertura del suelo se refiere a las características de las superficies y extensas áreas naturales del país, incluyendo también aquellas modificadas por la actividad humana, como ciudades, zonas agrícolas, infraestructuras y asentamientos.
La pérdida de cobertura arbórea ha alcanzado el 60% y, de mantenerse el ritmo actual, podría acelerarse aún más. En Quintana Roo, alrededor de 360 mil hectáreas se han visto afectadas por la agricultura, los asentamientos humanos y la infraestructura; unas 25 mil hectáreas por actividades mineras y extractivas; y cerca de 9.5 mil hectáreas por procesos relacionados. En cuanto a perturbaciones temporales, destacan los incendios forestales, con aproximadamente 170 mil hectáreas afectadas, y 74 mil hectáreas asociadas a la agricultura itinerante.
Preocupa al Gobierno que el 100% de la pérdida de cobertura arbórea haya ocurrido en bosque natural, es decir, en ecosistemas selváticos característicos de la región que abarcan hasta 100 mil hectáreas. Estos ecosistemas, formados a lo largo de miles de años, sin intervención humana, han brindado beneficios ambientales constantes, pero han sido intervenidos y destruidos progresivamente.
Según las estadísticas más recientes de Global Forest Watch, en las últimas cuatro semanas se registraron 91 alertas hasta el corte del pasado lunes, generadas a partir de análisis satelitales, datos colaborativos y evidencia de campo. En conjunto, estas alertas indican más de mil hectáreas afectadas, principalmente en los municipios de Othón P. Blanco, Playa del Carmen y Felipe Carrillo Puerto.
El panorama más delicado se observa en Bacalar, con 150 mil hectáreas perdidas a lo largo del tiempo. A raíz de la controversia en torno al proyecto “Perfect Day” y su posible impacto en una zona sensible de manglares, surgieron cuestionamientos sobre la transformación del territorio, incluyendo la actividad de comunidades menonitas, cuyos cambios en el uso del suelo incluso pueden observarse desde imágenes satelitales como las de Google Earth. Se estima una superficie de aproximadamente 50 km², equivalente a 5 mil hectáreas. En el municipio, al explorar virtualmente el territorio, aún se distinguen pequeñas zonas de verde intenso que representan selva relativamente conservada.
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En Benito Juárez, donde se ubica Cancún, se han perdido alrededor de 11 mil hectáreas, aunque también se han recuperado cerca de 4 mil 700. Sin embargo, aún permanecen unas 33 mil hectáreas bajo presión o alteración, asociadas a selvas taladas con potencial de urbanización o desarrollo.
A nivel estatal, Quintana Roo conserva aproximadamente 2.8 millones de hectáreas de selva estable y ha ganado cerca de 100 mil hectáreas en ciertas zonas, aunque ha perdido de forma irreversible alrededor de 210 mil. Además, existen unas 450 mil hectáreas perturbadas, cuyo futuro aún es incierto frente al crecimiento urbano y la huella humana sobre el medio ambiente.