La ocupación hotelera en el Caribe Mexicano ha experimentado una caída histórica, al ubicarse en 48.5 por ciento durante septiembre del 2026, lo que representa una disminución de 10 puntos respecto al mismo mes del 2025, de acuerdo con el Sistema de Información Turística de Quintana Roo (SITUR Q), con datos difundidos por la Secretaría de Turismo del estado.
La disminución ha generado alarma entre los trabajadores, quienes reportan una situación de estrés constante ante la incertidumbre por conservar sus empleos, incluso con los llamados días solidarios, medida que, a su vez, propicia menores ingresos para sus hogares.
Este panorama genera preocupación en el sector turístico, ya que tradicionalmente se espera que la actividad durante la temporada baja se mantenga por encima del 50 por ciento. A esto se suma la percepción de que las acciones de las autoridades estatal y municipal resultan insuficientes debido a la falta de una promoción adecuada y de programas de apoyo.
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Retrocesos en varios municipios
La caída en la afluencia de huéspedes se ha observado en varios destinos, entre ellos Cancún, Tulum y Cozumel, donde también se han registrado retrocesos pronunciados en este indicador.
De acuerdo con el reporte semanal, correspondiente al periodo del 19 al 25 de septiembre, precisa que únicamente 324 mil 874 turistas vacacionaron en los destinos de Quintana Roo. Del total, 36.9 por ciento procedió de Estados Unidos, 34 por ciento de México, 13.3 por ciento de Canadá y el resto de países de Europa y América Latina.
La dependencia señala que actualmente operan mil 481 establecimientos de hospedaje, con 140 mil 760 habitaciones, además de 22 mil 254 unidades de renta vacacional.
En Tulum, cinco hoteles cerraron temporalmente sus puertas y la ocupación apenas alcanza 42.3 por ciento. El destino que fue promocionado como una joya internacional actualmente muestra playas con poca afluencia y cuartos sin huéspedes.
Desde mayo, el retroceso turístico ha repercutido en la economía local y septiembre apunta a convertirse en otro mes con resultados negativos. Aunque el discurso oficial prevé una recuperación en noviembre, los habitantes enfrentan los efectos de esta situación, pues cada cierre implica suspensión de empleos y menores ingresos para las familias.
Mientras se destinan recursos millonarios a promoción, algunos establecimientos reducen sus operaciones y los trabajadores esperan una recuperación. La temporada baja dejó de ser un periodo previsible para convertirse en una preocupación de mayor alcance.
El sector hotelero anticipa que en octubre continuará con baja actividad y proyecta una recuperación en la ocupación hasta noviembre.