Mientras el Ayuntamiento de Benito Juárez prepara una nueva edición del Presupuesto Participativo, ahora con una bolsa de 100 millones de pesos para el 2027, en Cancún todavía hay proyectos ciudadanos que no han logrado concretarse, algunos debido a problemas de certeza jurídica de los terrenos donde se pretende construir.
El programa, mediante el cual los habitantes proponen y votan las obras que consideran prioritarias para sus colonias, tendrá un incremento respecto a los 60 millones de pesos destinados al ejercicio 2026; sin embargo, el rezago de compromisos anteriores pone en duda la capacidad del municipio para convertir las propuestas ganadoras en infraestructura.
Uno de los obstáculos reconocidos recientemente por el regidor Marcos Basilio Zaldívar es la falta de certeza jurídica de algunos predios, situación que habría dejado fuera alrededor del 60 por ciento de las propuestas del ejercicio anterior.
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Entre los casos señalados está el de un sendero seguro para el Cecyte III, ubicado en la Región 200, donde el terreno aún se encuentra en una zona irregular. Para encontrar una alternativa que permita concretar el proyecto, se trabaja con las áreas de Patrimonio, Catastro y Desarrollo Urbano.
Algunas obras de menor complejidad técnica, que no requerían estudios profundos de suelo, fueron las primeras en concluirse y entregarse a los comités vecinales entre mediados y finales de este año; sin embargo, otros espacios continúan sin mejoras, como el llamado “Parque Rojo”, en la Supermanzana 23, donde visitantes y comerciantes aseguran que no se han realizado trabajos de rehabilitación y que persisten las condiciones de inseguridad.
Aunque el parque ubicado en las inmediaciones del Mercado 23 y la terminal de autobuses ADO fue liberado de personas que utilizaban sus instalaciones para dormir, el espacio público continúa deteriorado, sin mantenimiento visible y con deficiencias de iluminación y vigilancia, de acuerdo con comerciantes y personas que frecuentan la zona.
Los testimonios señalan que hace aproximadamente seis meses el lugar presentaba condiciones insalubres, pues había colchones, basura y hasta heces fecales, debido a que algunas personas en situación de calle lo utilizaban como dormitorio.
“Cuando me pusieron aquí estaba bien feísimo. Había colchones por todas partes, señores durmiendo y había popó. ¡Qué asco!”, relató Mary, quien lleva alrededor de seis meses en la zona.
Aunque reconoció que ya no se observa la misma concentración de personas que pernoctaban en el parque, aseguró que no ha visto trabajos importantes de rehabilitación.
“Más que nada quitaron a la gente que dormía aquí, pero que lo pinten, desde cuando estoy aquí, nada. No he visto que le hagan nada”, comentó.
Olga, otra de las personas consultadas, coincidió en que el espacio sigue sin ofrecer condiciones adecuadas para quienes lo utilizan, particularmente por las noches, cuando algunas áreas permanecen prácticamente a oscuras.
La preocupación por la inseguridad tampoco es menor. Durante el recorrido, las entrevistadas relataron que una persona fue víctima de un asalto en las inmediaciones del parque, por lo que solicitaron la intervención policiaca.
Otros visitantes asiduos señalaron que la caseta de vigilancia permanece cerrada y que, aunque ocasionalmente observan elementos policiacos, no existe presencia permanente. “Un día viene y dos días no. No hay nadie fijo”, comentó uno de los entrevistados.
El deterioro del parque contrasta con su ubicación, en una zona de importante movimiento comercial y turístico por su cercanía con el Mercado 23 y la terminal de autobuses ADO.
Otro proyecto pendiente se encuentra en las inmediaciones del Cecyte III, sobre la avenida 20 de Noviembre, donde personal del plantel señaló que continúa sin concretarse una obra elegida mediante el Presupuesto Participativo hace más de 10 meses. Debido a que la vialidad no ha sido municipalizada, hasta ahora no existe una fecha definida para el inicio de los trabajos.
Esta situación también abre interrogantes sobre la revisión que se realiza antes de someter las propuestas a consideración ciudadana, pues la disponibilidad legal de los terrenos puede convertirse en un impedimento para materializar obras que los vecinos consideran necesarias.
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De acuerdo con la nueva convocatoria, publicada el 20 de octubre, el Ayuntamiento destinará 100 millones de pesos al Presupuesto Participativo 2027, distribuidos en 10 zonas urbanas. Los habitantes podrán registrar sus propuestas hasta el 13 de noviembre, mientras que la evaluación de factibilidad se realizará del 18 de noviembre al 8 de diciembre.
La votación digital está programada del 10 de diciembre al 14 de enero, y la presencial, para el 15 de enero del 2027.
Aunque el Gobierno municipal promueve una mayor participación ciudadana y anunció el incremento de los recursos, todavía se desconoce cuántas obras de ejercicios anteriores están concluidas. El dato fue solicitado a la Secretaría Municipal del Bienestar, sin que hasta el momento se haya recibido respuesta. También está pendiente conocer qué proyectos permanecen en construcción y cuáles ni siquiera han comenzado.
A esto se suma la necesidad de transparentar cuánto de los recursos autorizados para 2026 ha sido contratado, ejercido y pagado, así como las fechas definitivas para entregar los proyectos. Mientras tanto, los habitantes volverán a ser convocados para decidir qué necesita su colonia, aunque para algunos la prioridad sigue siendo que se cumplan las obras que ya solicitaron.