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Quintana Roo / Cancún

De paraíso a caos urbano: Cancún cumple 56 años con servicios colapsados y crecimiento sin control

Cancún enfrenta rezagos en servicios, transporte y urbanización tras décadas de crecimiento acelerado. A 56 años, la ciudad debate cómo corregir un modelo que ya fue rebasado.

Cancún enfrenta saturación de servicios por crecimiento acelerado.
Cancún enfrenta saturación de servicios por crecimiento acelerado. / Por Esto!

El crecimiento acelerado de la ciudad ha dejado una huella visible en su infraestructura y servicios. Lo que comenzó como un destino planificado para un número limitado de habitantes hoy enfrenta una demanda que rebasa su capacidad.

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Calles deterioradas, acumulación de residuos, deficiencias en el transporte público y servicios básicos insuficientes forman parte del panorama cotidiano en diversas colonias. La expansión urbana, en muchos casos sin planeación adecuada, ha generado zonas donde la calidad de vida se ve comprometida.

Pioneros de Cancún recordaron una localidad con menor población, donde los servicios, aunque limitados, resultaban funcionales. En la actualidad, el aumento demográfico y la falta de infraestructura suficiente han derivado en problemáticas que impactan directamente a la ciudadanía.

La desigualdad también se hace evidente. Mientras algunas áreas cuentan con servicios de primer nivel, como la zona hotelera, en otras Regiones o Supermanzanas las condiciones son regulares, con fallas en el suministro eléctrico o de agua potable; en contraste, áreas populares o irregulares ni siquiera tienen estos servicios y enfrentan rezagos significativos. Esta brecha refleja un modelo de desarrollo que no ha logrado equilibrar el crecimiento turístico con las necesidades de la población local.

Diversas autoridades reconocieron en distintos momentos que el desarrollo de Cancún ha sido más rápido que la capacidad de respuesta gubernamental. Sin embargo, las soluciones resultaron parciales y, en muchos casos, insuficientes. En su 56 aniversario, la ciudad no solo celebra su consolidación como destino turístico, también enfrenta el reto de replantear su crecimiento urbano.

Así era la localidad en los 70’s

Lo que fue concebido como una ciudad planificada, con una visión clara de desarrollo turístico y urbano, hoy enfrenta una realidad que la rebasa. A 56 años de su fundación, Cancún es una urbe donde la expansión dejó de ser sinónimo de progreso ordenado. Quienes llegaron en sus primeros años recuerdan un entorno completamente distinto.

Cuando llegué a finales de los años 70’s, Cancún era un paraíso. Había abundante vegetación, fauna silvestre y vida marina, todo estaba rodeado de naturaleza. La zona hotelera era como una versión pequeña de Miami, pero con un entorno virgen, aguas cristalinas y manglares vivos, relató Héctor C. Martínez.

En ese entonces, tanto la isla como el municipio Benito Juárez crecían bajo un esquema organizado. La población era reducida y la convivencia generaba un fuerte sentido de comunidad.

En la zona de El Crucero estaba la única gasolinera, la cual también funcionaba como terminal de autobuses en el pequeño poblado.
En la zona de El Crucero estaba la única gasolinera, la cual también funcionaba como terminal de autobuses en el pequeño poblado. / Especial

Éramos un poblado pequeño. En El Crucero estaba la única gasolinera, que también funcionaba como terminal de autobuses. Llegabas y ya te estaban esperando para ofrecerte trabajo en hoteles, con uniforme y puesto asignado. Todos queríamos salir adelante, todo te invitaba a superarte; había mucha gente joven y, desde entonces, Cancún era cosmopolita, pues veníamos de diferentes partes de la República en busca de una vida mejor: Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México; pero quienes más sobresalíamos éramos los acapulqueños, que llegamos a enriquecer, con nuestra experiencia en servicio turístico, la fuerza laboral y la atención a visitantes de alto poder adquisitivo, recordó.

Por las mañanas era común observar parvadas de tucanes, cardenales y pequeñas aves de plumaje multicolor llamadas chichí bacales, además de loros, periquitos, tejones, monos araña, iguanas, garrobos, enormes búhos y, por las tardes, poco después de las seis, enjambres de zancudos que los perseguían hasta llegar a sus viviendas.

Mira, yo llegué en agosto de 1974 y en 1975 tuve la oportunidad de participar en la campaña del primer gobernador, el licenciado Jesús Martínez Ross, que en paz descanse. En esa época vivía cerca de El Crucero, en una palapa de cuatro por cuatro, sin puertas ni ventanas; salía a trabajar a las seis de la mañana, regresaba a las seis de la tarde y mis pertenencias permanecían en el mismo lugar, nadie te robaba nada. Recuerdo que había solo un policía, conocido como Cristal, y un solitario autobús que hacía el recorrido de Puerto Juárez a lo que hoy es el Palacio Municipal; ahí estaba un campamento de la constructora Los Remedios. En El Crucero se ubicaba el cine Benito Juárez, donde yo anunciaba las películas para poder entrar a verlas, relató Luis Hernández Ramos.

Aunque muchas personas no se consideran pioneras, admiten haber contribuido al desarrollo de la comunidad con su flotilla de volquetes.
Aunque muchas personas no se consideran pioneras, admiten haber contribuido al desarrollo de la comunidad con su flotilla de volquetes.

Vivió en la zona donde ahora se ubica una tienda Elektra; posteriormente regresó a su natal Veracruz y volvió en 1978. Dos años después retornó nuevamente a su tierra y, más tarde, se estableció en esta ciudad de forma definitiva en 1984. Aunque no se considera pionero, reconoce haber contribuido al desarrollo de Cancún con su flotilla de volquetes, además de recibir diversas invitaciones para formar parte de los fundadores.

Ese modelo no resistió el paso del tiempo

El punto de quiebre, coincidieron los testimonios, llegó tras el paso del huracán Gilberto en 1988. La selva quedó devastada, no por el agua, sino por la sal del mar que quemó la vegetación. La pérdida del entorno natural comenzó después de Gilberto, el 13 de septiembre de 1988; el fenómeno fue más de viento que de lluvia, traía del mar tanta sal que la selva parecía arrasada por el fuego, pues afectó toda la vegetación, incluidas las palmeras, dijeron los entrevistados.

Hace 37 años, el “Huracán del siglo XX” arrastró el navío cubano “Portachernera I”, desde Isla Mujeres hasta el hotel “Las Perlas”.
Hace 37 años, el “Huracán del siglo XX” arrastró el navío cubano “Portachernera I”, desde Isla Mujeres hasta el hotel “Las Perlas”.

Recordaron que posteriormente vino la reconstrucción, lo que atrajo a numerosas personas para realizar los trabajos necesarios. Fue entonces cuando comenzó a llegar población de Chiapas, Tabasco y Veracruz; ante la falta de infraestructura para alojarlos, Cancún inició un crecimiento desordenado.

Recién graduado como topógrafo, Marco Antonio Franco llegó al paraíso pocos días después del paso de Gilberto para colaborar en la reconstrucción; sin embargo, debido a esa falta de espacios, muchos trabajadores se alojaron en hoteles.

Yo me quedé en el Villas Plaza, que ya desapareció; la constructora que nos contrató nos daba esa facilidad para hospedarnos en cuartos compartidos. Lo recuerdo bien porque, para levantar nuevamente a Cancún, se realizó un certamen de Miss Universo y en ese hotel se hospedaron las concursantes, ya después, lo que ha ocurrido en esta ciudad es muy triste: nunca supieron cómo evitar inundaciones, hay muy mala planificación, aseguró.

El inicio de los cinturones de miseria

Los primeros pobladores dijeron que los ejidatarios de Alfredo V. Bonfil comenzaron a vender terrenos sin servicios básicos, lo que generó cinturones de miseria, pues la gente con necesidad de vivienda los adquiría y devastaba la selva.

Así comenzó a expandirse de manera desordenada; aunado a ello, el Estado dejó de otorgar predios mediante el Instituto de Vivienda de Quintana Roo y cedió el negocio de la tierra y la vivienda a desarrolladoras inmobiliarias, que terminaron por afectar la selva baja, desplazaron a la fauna silvestre que aún sobrevivía cerca de los núcleos poblacionales y crearon asentamientos saturados, sin espacios de recreación ni respeto al entorno. En ese momento, la población rebasó a las autoridades y al crecimiento ordenado del municipio de Benito Juárez.

Comentaron que ahora esa falta de planeación se refleja en problemas cotidianos: transporte público deficiente, servicios saturados, acumulación de desechos y vialidades en mal estado.

El Gobierno está rebasado, tanto por el aumento poblacional como por la delincuencia. Lo que más afecta la vida diaria es la anarquía en el transporte, la inseguridad y el descuido de la imagen urbana, aseguraron.

En febrero de 1973 se llevó a cabo el vuelo inaugural de la compañía Mexicana de Aviación hacia esta urbe.
En febrero de 1973 se llevó a cabo el vuelo inaugural de la compañía Mexicana de Aviación hacia esta urbe. / Por Esto!

La desigualdad es evidente. Mientras la zona turística mantiene estándares internacionales, amplias áreas habitacionales enfrentan rezagos históricos. No todos viven el mismo Cancún, resumieron.

Más allá de la infraestructura, también hay una crítica directa al modelo de desarrollo y a quienes han tomado decisiones sobre la ciudad.

La mayoría de los gobiernos han sido de gente sin arraigo. No les importó Cancún, solo vinieron a hacer negocio, a vender tierras y beneficiar a desarrolladores y hoteleros, el resultado es una urbe que traicionó su esencia, se convirtió en una selva de asfalto, sin respeto por la naturaleza que la hizo famosa, y comparar el Cancún actual con el original genera tristeza mezclada con coraje, dijo Héctor C. Martínez con firmeza.

A pesar de ello, también existe reconocimiento a lo que la ciudad representó. Cancún me dio todo: crecimiento laboral, económico y social, además de una vida familiar. Por eso duele verlo así.

En medio de esta realidad, voces como la de Irene Nava plantean que el papel de los pioneros no debe limitarse al pasado.

Ser pionero no solo implica haber estado desde el inicio, sino seguir participando en la construcción del presente y del futuro. El crecimiento de Cancún aún puede corregirse si se fortalece la identidad y la participación ciudadana; esta ciudad no solo se construyó, se sigue edificando todos los días, dijo.

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A 56 años de su fundación, la ciudad enfrenta una disyuntiva: continuar con un modelo de expansión que ha mostrado sus límites o replantear su desarrollo con una visión más equilibrada.

Si pudiera cambiar algo, concluyó uno de los pioneros, serían leyes que realmente protejan la naturaleza, la fauna y la riqueza del lugar. Eso es lo más valioso que tiene Cancún y lo estamos perdiendo. La interrogante que queda es si la ciudad podrá corregir el rumbo o continuará arrastrando las consecuencias de un crecimiento sin control.

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JGH