El aumento de la inflación a 5.20 por ciento en Chetumal colocó a la capital de Quintana Roo entre las ciudades con mayor encarecimiento en el país, situación que impacta de forma directa en el costo de vida y en la capacidad de compra de las familias, de acuerdo con el análisis del contador certificado José Polanco Bueno.
El especialista explicó que este comportamiento inflacionario está relacionado principalmente con el incremento en los precios de productos básicos de la canasta alimentaria, como el limón, el jitomate y la papa, cuyos costos presentaron variaciones importantes en las últimas semanas, afectando el consumo cotidiano.
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Detalló que el alza en estos insumos no solo repercute en los hogares, sino también en la operación de pequeños comercios y establecimientos del sector restaurantero, que dependen de estos productos para su actividad diaria, lo que podría derivar en un ajuste generalizado en los precios al consumidor final.
Añadió que este escenario responde a diversos factores que se combinan y generan presión en la economía local, entre ellos el incremento en los costos de transporte, las condiciones climáticas que afectan la producción agrícola y las variaciones en los precios a nivel nacional, elementos que en conjunto provocan un efecto acumulativo en el encarecimiento de bienes.
Indicó que la ubicación geográfica de Chetumal incide de manera directa en esta problemática, ya que gran parte de los productos que se consumen en la ciudad provienen de otras regiones, lo que incrementa los costos logísticos y de distribución, colocándola en una posición más vulnerable frente a otros centros urbanos del país.
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En este contexto, el especialista advirtió que la persistencia de estos incrementos podría intensificar la presión económica en los próximos meses, particularmente en los sectores de menores ingresos, que son los más sensibles a las variaciones en los precios de alimentos y servicios básicos.
Ante este panorama, recomendó a la población adoptar estrategias de consumo responsable, priorizar la adquisición de productos locales cuando sea posible y planificar sus compras con anticipación, como medidas para reducir el impacto de la inflación en la economía familiar.