El Partido Revolucionario Institucional llega a la definición de la candidatura a la presidencia municipal del 2027 como una fuerza disminuida, con intención de voto que las encuestas colocan apenas por encima del 11 por ciento y muy lejos de Morena. Lo que queda del tricolor en este municipio gira en torno a una figura central, el diputado local Filiberto Martínez Méndez y a una estructura que no ha logrado recuperar, ni presencia, ni credibilidad después de la derrota del 2024 y del colapso de la alianza con el PAN. La radiografía muestra divisionismo larvado, salidas de cuadros y un capital político anclado en el pasado más que en resultados recientes.
Los números que no perdonan
Las mediciones de GobernArte de mediados del 2026 colocan al PRI en Playa del Carmen con entre 10.9 y 11.5 por ciento de intención de voto, colocándose como la tercera o cuarta fuerza, sin capacidad real de disputar la alcaldía por sí solo y sin el peso que tuvo cuando controló el municipio o cuando operó como socio de la coalición que perdió en el 2024.
Esos números no son un accidente, reflejan años de desgaste, de administraciones cuestionadas y de una estructura que se fue reduciendo mientras otras fuerzas ocupaban el espacio.
Filiberto Martínez, el eje que no se mueve
Filiberto Martínez Méndez sigue siendo el personaje dominante del PRI en Playa del Carmen, fue presidente municipal entre el 2011 y 2013, gestión que dejó una deuda millonaria y obras inconclusas que todavía se mencionan en el debate local; después operó desde la regiduría y desde el Congreso. En el 2024 obtuvo la curul local por medio de la representación proporcional.
En marzo del 2026 el dirigente nacional Alejandro Moreno lo incluyó, junto con Cora Amalia Castilla y Leslie Hendricks, entre los “defensores de México” del PRI en Quintana Roo, la figura que anticipa las aspiraciones rumbo al 2027.
En el municipio, Martínez es descrito por medios locales como quien mantiene control sobre lo que queda de la estructura priísta. Durante la administración panista de Lili Campos se le atribuyó influencia en áreas clave del Ayuntamiento, mientras que hoy, con el PRI en la oposición y sin el poder municipal, su peso se sostiene sobre el diputado y sobre las lealtades que todavía conserva, por lo que no hay una lista amplia de aspirantes locales a la alcaldía que desafíen ese dominio y el partido parece girar en torno a su figura.
La dirigencia municipal y el vacío de cuadros
En enero del 2026 Arturo Arjona Vélez tomó protesta como presidente del Comité Municipal del PRI en Playa del Carmen, acompañado de María Jazmín del Socorro Concha Chi como secretaria general, el acto fue encabezado por la dirigente estatal Cora Amalia Castilla y contó con la presencia de Filiberto Martínez, quien llamó a trabajar en campo y a “levantarse” -el mensaje sonó a convocatoria de reconstrucción-
Los hechos muestran un partido con militancia reducida y sin una camada de aspirantes con proyección clara hacia la alcaldía, y la muestra es que mientras en otros partidos los nombres se multiplican, en el PRI local la conversación sigue concentrada en la figura de Martínez y en la necesidad de no perder lo poco que les queda; tan es así, que no hay una contienda interna abierta ni una oferta plural de candidatos, sólo una estructura que intenta sostenerse.
Salidas, alianzas rotas y el peso del pasado
El PRI en Playa del Carmen arrastra el costo de las alianzas que ya no existen, la coalición con el PAN que buscó la reelección de Lili Campos en el 2024 terminó en derrota y en rupturas y figuras que operaron en ese esquema se desplazaron hacia otros partidos o quedaron en el limbo. Incluso el propio Martínez Méndez ha sido señalado por mantener operaciones en más de una dirección, un estilo que genera desconfianza incluso al interior de lo que queda del tricolor.
La deuda heredada de su propia administración municipal, las acusaciones de influencia en el comercio informal, el transporte y las contrataciones durante periodos posteriores y la percepción de un partido que ya no controla el territorio configuran el escenario actual. El PRI no llega al 2027 con una oferta renovada, sino con el peso de su historia reciente en este municipio.
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El Revolucionario Institucional en Playa del Carmen enfrenta la elección de 2027 desde la marginalidad electoral, con poco más del 11 por ciento en las encuestas, con una estructura centrada en Filiberto Martínez, con una dirigencia municipal recién renovada pero sin cuadros de proyección amplia y con el lastre de deudas, alianzas rotas y salidas de militantes, el tricolor aparece más como un actor testimonial que como un contendiente real por la alcaldía.
La crítica no es ideológica, es de resultados y de presencia, mientras otras fuerzas multiplican aspirantes y disputan territorio, el PRI local se concentra en no desaparecer, ese es el diagnóstico que permiten los números, las trayectorias documentadas y el estado actual de su estructura en Playa del Carmen.