Tres jóvenes originarios de Belice fueron reportados inicialmente como presuntamente secuestrados en Chetumal luego de asistir a una ceremonia de graduación en el Instituto Tecnológico de Chetumal (ITCH); sin embargo, autoridades confirmaron posteriormente que se trató de un caso de extorsión bajo la modalidad de secuestro virtual, mediante el cual delincuentes exigían dinero a sus familiares a cambio de una supuesta liberación.
De acuerdo con información preliminar, los hechos ocurrieron tras concluir el evento académico. Los jóvenes abordaron un vehículo de transporte solicitado mediante una aplicación para retirarse del lugar; poco después se perdió comunicación con ellos, lo que generó preocupación entre sus familiares.
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Posteriormente comenzaron a circular mensajes dirigidos a sus allegados en los que presuntamente se solicitaba el pago de dinero para liberarlos. Las personas involucradas fueron identificadas como Yaire Méndez, de 24 años de edad, y Jesslyn Méndez, de 18, ambos originarios de San Pablo, Belice, así como Marvin Rosales, de 25 años, procedente de San Narciso.
La Fiscalía General del Estado (FGE) informó que logró frustrar la extorsión y ubicar a dos mujeres y un hombre, de entre 18 y 25 años de edad, de nacionalidad beliceña, evitando que sus familiares realizaran depósitos de dinero que les eran exigidos por teléfono. De acuerdo con la autoridad ministerial, los hechos ocurrieron cuando los jóvenes comenzaron a recibir llamadas telefónicas en las que les ordenaban trasladarse a determinados lugares luego de haber salido de la ceremonia de graduación de un familiar.
Alrededor de la medianoche fue posible establecer comunicación con el padre de las dos jóvenes, a quien las autoridades le explicaron que se trataba de una extorsión virtual. En ese momento, al familiar le exigían el pago de 350 mil pesos, después de que una de sus hijas, supuestamente, se comunicó con él mediante WhatsApp para informarle que un comando armado las había interceptado y que se encontraban retenidas.
Policías de Investigación de la FGE Quintana Roo detallaron que los extorsionadores habían clonado la cuenta de WhatsApp de una de las jóvenes y desde otro dispositivo mantenían comunicación con el padre, haciéndole creer que los tres estaban bajo su control.
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Además, enviaron imágenes de ellos, las cuales obtuvieron luego de obligarlos, bajo amenazas, a tomarse fotografías.
Ante esta situación, los agentes indicaron al familiar que cortara cualquier comunicación con los extorsionadores y que no realizara depósitos bancarios. Paralelamente se implementó un operativo de búsqueda que permitió ubicar a los jóvenes.
Los afectados declararon que se encontraban en su domicilio cuando el joven recibió una llamada telefónica en la que el interlocutor se identificó como integrante de un grupo delictivo generador de violencia, advirtiéndole que, si no se depositaba el dinero solicitado, acudirían a balear su vivienda. Las primeras investigaciones establecen que las llamadas telefónicas provenían del Centro de Reinserción Social de Altamira, Tamaulipas.