En Yucatán, donde las leyendas siguen formando parte del día a día en comunidades rurales, una historia en particular continúa generando asombro y cautela: la de la serpiente bejuquera verde, conocida en maya como “Yaax Kan”, a la que se le atribuye la capacidad de transformarse por las noches en la temida Xtabay.
Este relato, transmitido de generación en generación, mezcla elementos de la naturaleza con creencias sobrenaturales profundamente arraigadas en la región.
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De acuerdo con la tradición oral, la serpiente bejuquera verde (Oxybelis fulgidus) no es un reptil cualquiera. Se le describe como un ser sigiloso, capaz de camuflarse entre ramas y hojas gracias a su delgado cuerpo y tonalidad verde intensa, lo que la convierte en un habitante casi invisible de la selva.
Sin embargo, más allá de sus características reales, en el imaginario popular se le considera un guardián de la naturaleza con habilidades extraordinarias.
La leyenda señala que, al caer la noche, la “Yaax Kan” adquiere forma humana y se convierte en la Xtabay, una mujer de belleza hipnótica que aparece en caminos solitarios o en lo profundo del monte.
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Vestida de blanco y con una presencia seductora, atrae principalmente a hombres desprevenidos, replicando uno de los relatos más conocidos del folclor yucateco.
Un elemento distintivo de esta versión es la advertencia que acompaña al mito: se dice que la serpiente puede perseguir a quienes pronuncian su nombre.
Por ello, en algunas comunidades persiste la creencia de evitar mencionarla directamente, especialmente durante la noche o en zonas selváticas, como una forma de respeto y protección.
Habitantes de pueblos del interior del estado relatan que estas historias no solo buscan causar temor, sino también inculcar valores y precauciones, como el respeto hacia la naturaleza y la prudencia al transitar en lugares apartados.
Aunque no existen pruebas científicas que respalden estas transformaciones, la figura de la “Yaax Kan” sigue vigente como parte del rico patrimonio cultural intangible de Yucatán.