El peculiar registro fotográfico de una extraña huella impresa sobre la tierra, en algún punto de la Selva Maya de Yucatán, fue difundido en redes sociales por el usuario Guillermo Yucaminante Mayab.
La evidencia muestra el rastro de lo que aparenta ser una especie de simio de grandes proporciones, que no parece coincidir con la marcas que dejan las dos especies de primates que habitan en la península de Yucatán: el mono araña y el mono aullador.
"Por años me he dedicado a la exploración en el monte y me he encontrado con cosas fascinantes, pero estás huellas no encajan con los animales de la zona (No hay ningún tipo de mono en la zona)", escribió el internauta.
En la controversial publicación, el explorador sugirió que podría tratarse del Sincinito, una criatura mitológica protagonista de diversos relatos en zonas rurales del estado. Según se narra, el Wa’paach, como se le conoce en lengua maya, camina al revés.
Por esta razón, se cree que cuando sus huellas son encontradas en la selva y parecen alejarse, en realidad se están acercando. Esta leyenda, que hasta el día de hoy se cuenta en los pueblos de la región, es capaz de atormentar, incluso, a los más escépticos.
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Encuentros con chicleros
De acuerdo con el texto: El Sincinito, el temido “Pie grande” del sur de Yucatán, escrito por el yucateco Gilberto Avilez Tax, un chiclero de Pixoy, localidad perteneciente al municipio de Valladolid, avistó al Sincinito durante una jornada de trabajo varias décadas atrás.
El atemorizante encuentro ocurrió una tarde, cuando el hombre se encontraba en lo alto de un árbol de zapote que había picado en su totalidad desde la mañana. De pronto, pudo escuchar el crujido de las hojas, anunciando que algo se estaba acercando.
Aunque en un principio creyó que se trataba de un animal, al observar hacia abajo pudo constatar que lo que se habría paso entre la selva era un ser cubierto de pelo y de un tamaño superior al de cualquier hombre del campo de la zona.
A pesar de que el avistamiento duró solo unos segundos, el testigo aseguró que pudo apreciar como aquella criatura marcaba sus peculiares huellas en el lodo. Instantes después desapareció entre la vegetación, pero dejó un recuerdo imborrable en la mente del chiclero.