El tráfico ilegal de primates representa una amenaza para las especies que habitan las selvas del Sureste mexicano, entre ellas el mono araña, cuya presencia y casos de posesión ilegal han sido documentados en Yucatán. Ante esta problemática, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) lanzó la campaña nacional “Los monos no son mascotas”, con la que busca desalentar la compra, extracción, venta y tenencia de estos animales como ejemplares de compañía. En Yucatán, las acciones contra el tráfico de fauna silvestre han permitido asegurar ejemplares de mono araña.
En mayo pasado, durante un operativo realizado en siete entidades del Sureste, inspectores de la Profepa rescataron uno en el Tianguis San Roque, en la colonia San José Tecoh, en Mérida. En marzo, durante otro operativo regional, la dependencia también reportó la recepción, valoración médica y posterior reintegración a su hábitat de un ejemplar de esta especie. La problemática no es nueva en el estado. En el 2025, la Profepa aseguró un mono araña que era transportado junto con 25 loros en un vehículo que circulaba por la carretera federal Campeche-Mérida. Los ejemplares eran trasladados sin que sus responsables pudieran acreditar su legal procedencia.
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Catalogados en riesgo
De acuerdo con la Profepa, en México existen tres especies de primates nativos: el mono araña (Ateles geoffroyi), el mono aullador negro (Alouatta pigra) y el mono aullador de manto (Alouatta palliata). Las tres están consideradas en peligro de extinción y habitan principalmente en selvas altas y medianas del Sureste del país. Estos animales cumplen una función relevante en los ecosistemas, particularmente en la dispersión de semillas, por lo que su presencia contribuye a la regeneración de las selvas y constituye un indicador de la salud de los bosques tropicales. En este sentido, la Profepa advierte que la captura de crías interrumpe los grupos naturales y puede disminuir su capacidad reproductiva.
El primer eslabón de esta cadena es la extracción de los ejemplares de la selva. La Procuraduría indica que en muchos casos las crías son arrebatadas de sus madres, que pueden ser asesinadas durante la captura. Algunos monos mueren al caer de los árboles, al ser aplastados por la madre o durante las condiciones de traslado. Una vez separados de su hábitat, los ejemplares son acopiados y transportados en cajas, maletas u otros recipientes con condiciones inadecuadas. Durante este proceso pueden sufrir hacinamiento, hambre, deshidratación, heridas, fracturas, infecciones y desnutrición.
Largo camino de maltrato
El sufrimiento no termina cuando los animales llegan a manos de los compradores. La separación temprana de su madre y de su grupo provoca alteraciones físicas y conductuales, mientras que las condiciones de cautiverio pueden impedir que desarrollen sus comportamientos naturales. La Profepa señala que algunos ejemplares mantenidos como mascotas desarrollan conductas anormales, como morderse, gritar o arrancarse el pelo, asociadas con el estrés y el aislamiento. Además, conforme crecen, pueden resultar difíciles de manejar debido a su fuerza y a sus características naturales. Los primates requieren interacción social, estimulación y condiciones ambientales que difícilmente pueden reproducirse en una vivienda.
También pueden transmitir o adquirir enfermedades infecciosas, y sus mordeduras pueden ocasionar lesiones que requieren atención médica. La dependencia advierte que por cada primate que llega a ser vendido como mascota, al menos otros tres mueren durante la captura o el traslado. Entre 2019 y 2026, las acciones de inspección y vigilancia de la Profepa contra el tráfico de primates han derivado en el aseguramiento de 137 ejemplares en el país: 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores.
la demanda alienta el contrabando
La campaña “Los monos no son mascotas” busca llamar la atención de quienes consideran adquirir un primate y explicar que mantenerlo en una vivienda no lo convierte en un animal doméstico. La Profepa sostiene que la demanda de ejemplares como mascotas mantiene activa la cadena de extracción y comercialización ilegal. La legislación federal prohíbe el aprovechamiento extractivo de primates. El artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre establece que ningún ejemplar de primate puede ser objeto de aprovechamiento extractivo, ya sea de subsistencia o comercial, con las excepciones establecidas por la propia legislación.
Por ello, la Profepa exhorta a la población no comprar, extraer, regalar ni mantener primates como mascotas, y denunciar cualquier actividad relacionada con su tráfico o posesión ilegal. El llamado cobra relevancia para Yucatán por su ubicación dentro de la región donde habitan estas especies y por los casos de mono araña asegurados. Para la dependencia, el mejor lugar para estos animales continúa siendo su hábitat natural y no un domicilio particula