Yucatán / Mérida

Cuxtal bajo asedio: denuncian devastación ambiental y venta ilegal de predios dentro de la reserva ecológica de Mérida

La Reserva Ecológica de Cuxtal acumula 50 denuncias por devastación ambiental e intento de venta de terrenos.

Desmontan la zona que filtra el agua de Mérida
Desmontan la zona que filtra el agua de Mérida / Especial

El rugido de la maquinaria pesada no debería escucharse en medio de una selva protegida. Sin embargo, ese es el sonido que ha marcado el año 2026 en la Reserva Ecológica Cuxtal, el mayor pulmón verde de Mérida y el corazón hídrico del que dependen cientos de miles de yucatecos.

Tractores y excavadoras ilegales han arrasado en lo que va del año superficies que van desde los dos mil metros cuadrados hasta extensiones de ocho hectáreas en diferentes puntos de esta zona de conservación decretada hace más de tres décadas. La depredación no cede. Y cada árbol que cae en Cuxtal es, también, una amenaza silenciosa al agua que mañana saldrá por su llave.

¿Por qué es irremplazable?

El 28 de junio de 1993, el Cabildo de Mérida decretó un territorio al sur del municipio como Zona Sujeta a Conservación Ecológica con el objetivo principal de conservar los procesos naturales del ecosistema que aseguran los servicios ambientales, especialmente el ciclo del agua, vital para el suministro del recurso hídrico a los habitantes de la ciudad, así como la provisión de oxígeno, la captura de gases de efecto invernadero y como barrera natural contra los efectos del cambio climático. En diciembre del 2022, su polígono fue ampliado y hoy la reserva cuenta con un total de 11 mil 894.56 hectáreas de ecosistema de selva baja caducifolia principalmente, en las cuales se busca conservar la flora y fauna que habitan en la región, dando prioridad a las especies endémicas, en peligro de extinción o en alguna categoría de protección especial.

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Su nombre en lengua maya significa “Lugar donde siempre se le pide a Dios”, y se ubica apenas a diez kilómetros al Sur del Centro de Mérida. No es un parque decorativo: es infraestructura ambiental crítica. Aproximadamente el 50% del agua que se extrae para distribución en el Sur de la ciudad proviene de la Reserva Cuxtal, siendo esta área natural uno de los principales focos de atención para garantizar el abastecimiento y calidad del agua potable.

La reserva alberga a más de 700 especies de animales vertebrados e invertebrados y 450 especies distintas de plantas, lo que la convierte en un importante refugio de biodiversidad para Yucatán y México, pues muchas de estas especies están consideradas en riesgo. La importancia ecológica es aún mayor porque la zona posee una gran diversidad de ambientes derivada del abandono de los henequenales –en algunos casos de más de 50 años‒ lo que ha permitido la recuperación de la flora y ha aportado importantes fuentes de alimentación para las especies de fauna silvestre.

El año de la depredación

Lo que debería ser un santuario natural se ha convertido en escenario de una ofensiva ilegal sostenida. En apenas mes y medio del año en curso, el Ayuntamiento de Mérida interpuso cuatro denuncias formales por desmontes ilegales en la Reserva Ecológica de Cuxtal, que se suman a las 50 querellas que ha presentado en total la administración municipal.

Sandra Araceli García Peregrina, directora de la Reserva, explicó que estas actividades ilegales –que muchas veces se realizan con maquinaria pesada‒ dejan el suelo expuesto, lo que provoca una erosión irreversible en la zona devastada. Los daños varían en escala, pero ninguno es menor: las áreas devastadas van desde los dos mil metros cuadrados hasta extensiones de ocho hectáreas en diferentes puntos de la reserva.

El caso más reciente y emblemático del año ocurrió el 26 de mayo pasado. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública y personal de la reserva, ejecutó una orden de inspección en la comisaría de San Pedro Chimay, donde se detectaron actividades ilícitas de desmonte que provocaron afectaciones forestales y de suelo en poco más de 5 mil metros cuadrados. Las autoridades procedieron a la clausura del predio y al aseguramiento de la maquinaria pesada utilizada para la remoción de la vegetación.

El más reciente fue apenas el 5 de junio. Derivado de un reporte oportuno de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, se detectó la presencia de maquinaria pesada en un predio ubicado en el ejido de Dzununcán. Durante la inspección se constató la remoción de vegetación en una superficie aproximada de una hectárea, ocasionando una afectación significativa al equilibrio ecológico de la zona.

Un mes antes, en febrero, la Profepa clausuró tres predios por desmonte ilegal, apertura de caminos y construcción de bardas sin autorización, con afectaciones a más de 15 mil metros cuadrados de selva baja caducifolia y la construcción de infraestructura clandestina dentro de la reserva.

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Batalla más allá de la selva

La batalla no se libra sólo en la selva. En los tribunales también avanza, aunque a paso más lento que las excavadoras. Dos personas enfrentan proceso penal por delitos contra el medio ambiente luego de que una jueza de control determinara su vinculación, derivado de actos de deforestación cometidos dentro de la Reserva Cuxtal. Los hechos se remontan a julio del 2025, cuando los imputados fueron detectados realizando actividades de tala en esta zona protegida.

Las denuncias interpuestas son resultado de un trabajo en conjunto con la Profepa, ya que se realizan operativos donde también participan elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Pública. Además, los casos han sido canalizados ante la Fiscalía General de la República y la Fiscalía del Estado.

García Peregrina no oculta la preocupación. “La reserva ecológica de Cuxtal está en riesgo, está vulnerable a que puedan incrementarse estas actividades de tala de árboles por intentos de crear desarrollos inmobiliarios prohibidos en esa zona”, advirtió la funcionaria. Y subrayó el mensaje para quienes consideren adquirir un terreno en la zona: “El hecho de que un terreno sea atractivo no significa que se pueda desarrollar en él”.

El nuevo instrumento del despojo

A la amenaza de la maquinaria ilegal se suma una más discreta pero igualmente destructiva: la especulación inmobiliaria digital. La directora alerta sobre los desmontes y la deforestación causados que amenazan la vocación de conservación de la reserva, y cada vez son más los intentos, de acuerdo con las múltiples denuncias que reciben sobre la venta de terrenos dentro de la reserva mediante plataformas como Facebook.

El método está claro: se adquieren terrenos ejidales a precios de ganga y se revenden sin permiso alguno como lotes “habitacionales”, aunque estén dentro de un área natural protegida. La directora explicó que es en las tierras de propiedad privada donde se dan con más frecuencia estas ventas que ven los espacios como ideales para hacer desarrollos inmobiliarios, lo que implicaría su deforestación ilegal.

El llamado de las autoridades es explícito: acciones como el desmonte sin autorización pueden provocar daños irreversibles en el ecosistema, además de sanciones administrativas y legales.

Lo que está en juego

Los retos a los que se enfrenta la Reserva Cuxtal en la actualidad son diversos, pero se destacan los desmontes furtivos causados por asentamientos irregulares, los tiraderos de basura a cielo abierto que impactan el suelo y contaminan el acuífero, y la quema de basura.

Cada hectárea arrasada no es sólo pérdida de biodiversidad: es suelo compactado que tardará décadas en recuperar su capacidad de filtración, es agua que dejará de recargarse en los mantos que abastecen a medio Mérida, es una grieta más en la barrera natural que nos protege de fenómenos climáticos extremos. La directora García Peregrina lo resumió con una frase que debería resonar en toda la ciudad: “La reserva no es solo un área verde, es un bastión que necesitamos proteger”.

El pulmón de Mérida respira con dificultad. La pregunta que queda es cuánto tiempo más puede tolerarlo.