El único perro fiel de la parroquia de Pomuch, conocido como “Culino”, dejó de existir tras sufrir una complicación de salud. Aunque fue llevado a la Veterinaria Happy Animals de Hecelchakán para salvarle la vida, nada se pudo hacer y falleció esta madrugada, provocando nostalgia entre los fieles católicos.
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El lomito llegó hace cerca de dos años a la iglesia católica y se ganó el cariño de la comunidad. Durante las misas solía acostarse frente al altar escuchando el sermón del presbítero Fernando Mex Collí. En los novenarios y procesiones, el Culino era parte esencial: corría por todas partes, abría paso entre mototaxis y vehículos, y acompañaba con valentía cada celebración religiosa.
Su nombre se debía a que carecía de cola, y aunque en la parroquia era dócil y querido por todos, en la calle se comportaba como cualquier otro perro. Se alimentaba de chicharrón duro y tortillas con manteca, nunca de croquetas, y soportaba las noches frías amodorrado en un costado de la iglesia.
Tras la Semana Santa, el Culino comenzó a enfermar. Aun con dificultad, estuvo presente en la bajada de la Virgen de la Concepción, pero sus órganos no resistieron para llegar a la procesión de la Virgen que culminaría la feria taurina 2026.
Para muchos fieles, el Culino ya está “a la diestra del Padre”. Murió sin demostrar dolor, simplemente cerró los ojos para despedirse de la comunidad que lo adoptó como símbolo de fe y devoción.
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JGH