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Campeche

Campechanos con el Tri hasta el final

Poco a poco, las familias abandonaron el recinto con rostros de decepción; algunos expresaban molestia, otros resignación

Campechanos con el Tri hasta el final
Campechanos con el Tri hasta el final

La esperanza vistió de verde la Concha Acústica y permaneció ahí hasta el último silbatazo. Más de mil campechanas y campechanos acompañaron a la Selección Mexicana durante los poco más de 90 minutos del duelo de octavos de final frente a Inglaterra, en una tarde-noche en la que la ilusión pasó de la euforia al silencio, pero nunca dejó de sentirse en el auditorio 'Dr. Héctor Pérez Martínez', convertido en el corazón futbolero de la capital.

Quince minutos antes del inicio del encuentro, el también conocido como Domo del Jaguar lucía prácticamente abarrotado. Familias completas, grupos de amigos, niñas, niños, jóvenes y adultos ocuparon cada espacio disponible portando playeras del Tricolor, banderas nacionales, sombreros y trompetas.

Los cánticos de '¡México, México!' y el desafiante '¡Inglaterra va a probar el chile nacional!' marcaron la antesala de un partido que todos esperaban celebrar. Cuando comenzó a sonar el Himno Nacional Mexicano, el recinto entero se unió en una sola voz, haciendo retumbar cada rincón del recinto y confirmando que, lejos de la cancha, el equipo ya tenía una afición entregada.

Campechanos con el Tri hasta el final
Campechanos con el Tri hasta el final

La realidad del partido, sin embargo, fue golpeando poco a poco el ánimo de los asistentes. Los dos goles del inglés Jude Bellingham en el primer tiempo silenciaron por momentos el recinto y dejaron rostros de preocupación. Pero la afición nunca abandonó al Tricolor. La anotación de Julián Andrés Quiñones encendió nuevamente la esperanza y, de inmediato, el grito de '¡Sí se puede!, ¡Sí se puede!' volvió a dominar la Concha Acústica. El tercer gol inglés volvió a enfriar el ambiente, aunque el penal convertido por Raúl Jiménez devolvió la ilusión de una remontada que parecía posible mientras el reloj seguía corriendo.

La esperanza resistió hasta el final. Ni siquiera el tercer gol inglés ni los 11 minutos de compensación hicieron que las y los campechanos dejaran de alentar a la Selección Mexicana. Solo el silbatazo definitivo terminó por apagar el sueño de alcanzar los cuartos de final y continuar en la Copa del Mundo.

Poco a poco, las familias abandonaron el recinto con rostros de decepción; algunos expresaban molestia, otros resignación, pero la mayoría coincidía en una frase que resumía el sentimiento colectivo tras los poco más de 90 minutos de emociones: México jugó como nunca... y perdió como siempre. Aun con la derrota, la afición campechana demostró que estuvo con el 'Tri' hasta el final.