Para los artistas independientes es complicado abrirse camino desde una ciudad periférica, más si está en el sureste del país, donde el impulso suele ser personal, afirmó la escritora carmelita Celeste Chávez Cobos, quien mencionó que ante el poco valor que se le ofrece por el Gobierno e instituciones al mundo de la literatura, ha obligado a que muchos creadores de arte deban combinar su vocación artística con un segundo empleo.
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Chávez Cobos, quien profesionalmente se desempeña en el sector petrolero y quien presentó su segunda obra publicada y primera novela titulada Viejos Cuchillos: Cartas Viejas Amoratas, un trabajo literario que entrelaza maternidad, memoria, trauma y elementos sutiles de lo fantástico, todo ambientado en un contexto profundamente carmelita, explicó que tomó con mayor seriedad la escritura durante la pandemia, cuando el aislamiento le permitió dedicar más tiempo a desarrollar su trabajo creativo. Su primer libro, La Entraña Divina (2023), fue un poemario autopublicado que le permitió conocer a fondo el proceso editorial y abrirse camino en el ámbito literario independiente.
“Fue un esfuerzo completamente personal, la autopublicación me enseñó mucho del proceso de edición y me dio panorama de cómo funciona el mundo editorial”, señaló. Su nueva novela marca un giro narrativo importante. Viejos Cuchillos está construida a través de cartas y presenta la historia de Elena, una mujer que regresa a su pueblo de origen y se enfrenta a los fantasmas del pasado. La trama conecta tres generaciones y aborda de manera central la maternidad y sus distintas formas de ejercicio, así como los traumas no resueltos que atraviesan el tiempo.
La autora reconoció que su postura política parte del feminismo y que esos temas permeabilizan su literatura, no como consignas, sino como inquietudes que abren conversación. “La literatura no está para dar respuestas definitivas, sino para generar preguntas”, afirmó.
En la novela, Ciudad del Carmen también se convierte en un personaje más. La ambientación retrata esa dualidad del municipio, un lugar diverso, pero al mismo tiempo pequeño, donde todos se conocen. “Quería plasmar esa sensación de que Carmen puede sentirse como una cárcel emocional, no porque lo sea, sino por esa cercanía constante”, explicó.
Sobre el panorama cultural local, Chávez Cobos reconoció que para los artistas independientes es complicado abrirse camino desde una ciudad periférica. Existe una forma muy marcada entre el norte y el sur de México para las editoriales, por eso es que, casi siempre, el impulso de un libro suele ser personal y que muchos creadores deben combinar su vocación artística con un segundo empleo, porque de algún lado se tienen que pagar las cuentas.
En cuanto al mercado lector, cuestionó la idea de que México no sea un país lector y señaló que los libros son costosos y poco accesibles. “La literatura juvenil puede costar 400 pesos. Eso no entra en la canasta básica”, apuntó.
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JGH