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Alegrías y sin sabores

Marco Antonio  Sánchez Solís

El equipo de Venados de Yucatán es la escuadra de fútbol emblemática de nuestro Estado, desde su aparición en 1988 en la segunda división, se ha convertido en la franela más importante que se tiene.

Los astados han vivido en sus 30 años de existencia, aunque no en forma consecutiva, muchas historias, cambiando de dueños en varias oportunidades, desapareciendo y reapareciendo.

Aunque lo que nunca han podido lograr, estando en 3 ocasiones muy cerca de conseguirlo, es el ascenso al máximo circuito del balompié mexicano.

La historia de los ciervos están plagado de alegrías y sin sabores, desgraciadamente más decepciones, además de partes obscuras, como el año en que el equipo perteneció al narcotráfico.

En el año de 1988 llegó a la entidad una escuadra que llevaría el mote de Venado, de las manos de Jorge Arana Palma, quien adquirió la franquicia de Segunda División de los Alacranes de Apatzingán.

Ya con los colores que se han hecho tradicionales, verde, amarillo y blanco, los ciervos debutaron en la Segunda División con una derrota de 2-0 ante los Azucareros en el Estadio “Jalisco” de Guadalajara.

Este primer plantel tuvo como entrenador a Mario “Pichojo” Pérez, llegando en ese torneo, el 1988-89, el subcampeonato; perdiendo la gran final de ascenso ante el Potros Neza, en un tercer partido jugado en el “Jalisco” por 3-0. 4-1 global.

El duelo de “ida”, celebrado el 8 de julio de 1989 en el Estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero” fue ganado por Neza 1-0 con gol de Guillermo Cantú; en la “vuelta”, el sábado 15 de julio en el Estadio “Azulgrana”, fue ganado por los yucatecos por el mismo marcador, con pepino de Alonso Diego.

Años de cambio

Posterior a ese año de ensueño, donde se vio muy cerca la llegada a la Primera División, el equipo sufrió de inestabilidad en su directica, Jorge Arana Palma le dejó el equipo a Antonio Abraham Xacur.

En la temporada 1991-92, Abraham Xacur le vendió la franquicia a David Lago Ancona junto con Efraín Lugo Ricalde; ambos tuvieron problemas y se destapó un pleito por la franquicia.

Este último decía que él era el propietario de la franquicia, al final se tramitó una sustitución en el certificado de afiliación y quedó como propietario Lugo Ricalde.

Durante este tiempo el club se mantuvo estable, quedando casi siempre en la parte media de la tabla general.

Su segunda oportunidad de ascenso la tuvieron en 1999 contra el Unión de Curtidores, el marcador global fue de 7-1 a favor de los Curtidores, con esto la franquicia se quedó a la orilla por segunda vez.

Antes, en el Invierno del 1998, los yucatecos consiguieron su primer título profesional de su historia, al ganarle en la final a Chivas Tijuana.

Años obscuros

Para la temporada 2001, el equipo es vendido, y lo adquiere un tal José Luis Ibarra, quien a decir de Tirso Martínez Sánchez, conocido con el mote de “El Futbolista”, quien declaró en días pasados en el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán, él era el propietario.

Precisó que adquirió el equipo Venados de Yucatán por entre 600 y 700 mil dólares; en esa época se recuerda la presencia de un personaje, a quienes los jugadores se referían como “El Señor”, que venía a Mérida en su avioneta con una maleta con dinero.

La forma de pago era en efectivo, y citaban a los futbolistas en cuartos de hotel, diferentes hoteles cada vez, para pagarles.

El equipo que tenía en Yucatán desapareció en el 2001, quedándose el Estado una temporada sin equipo.

Regreso con otro nombre

Yucatán se quedó sin equipo en la Liga de Plata en el 2001, en el año 2003, Antonino “Nino” Costanzo trajo a Mérida a la escuadra de Atlético Chiapas, llamándolo Atlético Yucatán.

Desgraciadamente para el Estado, los resultados no fueron los mejores, el equipo sin el mote de Venados no tuvo el arraigo y la identidad esperada, por lo que se lo volvieron a llevar a Chiapas.

Nuevo regreso

Tras la salida del Atlético Yucatán, los hermanos Arturo y Mauricio Millet Reyes invitaron a Francisco Ibarra de Quevedo, dueño de Nacional Tijuana, a trasladar su franquicia a Mérida.

En el 2003 se estrenó con el nombre de Venados del Mérida FC, disputando su primer torneo en el Apertura de ese año, con el argentino Fernando Aldo Ortiz como entrenador.

Al término del Clausura 2005, los hermanos Millet anunciaron la venta el equipo a Irapuato, un año después, en 2006, el equipo reaparece en la Segunda División y la temporada 2007-08 lograron el campeonato de esa división al derrotar a los Loros de la Universidad de Colima en tanda de penales y con esto obtuvo el ascenso a la Primera División “A”, el cual nunca se dio ya que la ficha quedó en depósito en la Federación mexicana de Fútbol.

Los Millet firmaron un acuerdo con Monarcas Morelia, quienes compraron la franquicia de Querétaro para el Apertura 2008, trayéndolo a jugar a Mérida poniendo los jugadores los purépechas.

En el Clausura 2009 llegaron a la final y se enfrentaron a los Xolos de Tijuana, la “ida”, jugada en esta capital, fue ganada 1-0 gracias a gol de José Luis “Perejita” López; en la “vuelta”, disputada en Tijuana, empataron a ceros.

Con este resultados se dio el Campeonato de la Primera División “A” y el derecho a disputar la final por el ascenso ante los Gallos de Querétaro, en el juego de “ida” perdieron 2-1, mientras que en el juego de vuelta logran un marcador de 1-0 a favor.

Esto llevó todo a definirse en penales, con un calor infernal en el Olímpico, imponiéndose los emplumados 5-4, con la falla del argentino Diego Olsina.

Potros de Hierro del Atlante

Para diciembre de 2010 y enero de 2011, se gestionó un cambio de franquicias entre las filiales de Monarcas Morelia y Atlante, como resultado de esto, Mérida F.C. fue trasladada a Nezahualcóyotl y se transformó en Toros Neza.

Mientras que Atlante UTN fue enviada a Mérida y se transformó en “CF Mérida, equipo administrado por Grupo Pegaso.

Nuevo dueño

Para el Apertura 2011, Fernando San Román Cervantes compró la franquicia a Grupo Pegaso, llegando a la Presidencia del equipo el argentino Juan Manuel Noya.

Los actuales dueños

Para el Clausura 2015, llega al mando del equipo el yucateco Rodolfo Rosas Cantillo; en el apertura de ese año cambia su nombre de nuevo, ahora Venados Fútbol Club.

Regresando al equipo el mote original de la escuadra, Venados.