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Gorriarán y Tigres hacen el milagro: remontan a Cincinnati y van a cuartos de Concachampion

La UANL marcó cuatro goles en once minutos, sufrió el empate global con un cabezazo de Denkey y necesitó otro milagro de último minuto para clasificar.

Tigres hace la hazaña
Tigres hace la hazaña

Tigres tiene un pacto secreto con los minutos finales. La misma fórmula que le funcionó para ganar el Clásico Regio volvió a aparecer este martes en el Volcán, cuando todo parecía desmoronarse y el sueño de avanzar en la Concachampions se escapaba por una rendija. Fernando Gorriarán, recién salido de la banca y recién recuperado de una lesión, sacó un riflazo imparable que sentenció la serie ante Cincinnati y mandó a los felinos a los cuartos de final con un marcador global de 5-4.

Once minutos para cambiar la historia

La misión de la UANL era tan clara como complicada: necesitaba tres goles para empatar el global y uno más para darle la vuelta a la serie. Lo que nadie esperaba es que esos tres goles llegaran en apenas once minutos.

Al minuto 5, Rodrigo Aguirre abrió el marcador al rematar un tiro centro de Jesús Garza, quien había llegado antes a línea de fondo. Solo seis minutos después, Ozziel Herrera extendió la ventaja con una gran definición a segundo poste, pegada al metal. El Volcán ya ardía y Tigres estaba a un gol de empatar el global.

Cincinnati resistió... hasta que no pudo más

El equipo de la MLS encontró aire en el mediotiempo y llegó al descanso con solo dos goles en contra, pero la tregua duró poco. Al inicio de la segunda mitad, Ozziel Herrera volvió a aparecer con un riflazo de larga distancia que se clavó en el ángulo: 3-0 en el partido, 3-3 en el global. El Volcán explotó.

Lo que vino después rozó el arte. Rodrigo Aguirre recibió el centro de Ozziel y remató de tijera para clavar una de las anotaciones más espectaculares de la noche: 4-0 en el marcador local. Tigres tenía el pase en la bolsa... o eso parecía.

El gol que lo complicó todo

Al minuto 66, Kevin Denkey sacudió el guión con un cabezazo dentro del área que Nahuel Guzmán no pudo detener. 4-4 en el global. Con ese tanto de visitante, que en este torneo vale doble, Cincinnati volvía a tener ventaja y Tigres se veía obligado a anotar de nuevo para no quedar eliminado. La hazaña de cuatro goles no iba a ser suficiente.

Gorriarán y el milagro que ya es costumbre

Guido Pizarro movió el banco con todo. Entraron André-Pierre Gignac, el Chicha Sánchez y un Fernando Gorriarán que regresaba de lesión con hambre de revancha. Y fue precisamente el uruguayo quien protagonizó el momento que el Volcán necesitaba.

En tiempo de compensación, el Chicha encontró a Gignac, quien una vez más demostró por qué sigue siendo clave en los momentos más exigentes. El veterano francés vio libre a Gorriarán en la media luna del área y el charrúa no lo pensó dos veces: de primera, sacó un riflazo pegado al poste que el arquero no pudo rozar. 5-1 en el partido, 5-4 en el global. Milagro consumado.

El Volcán se fue al éxtasis y Tigres confirmó lo que ya parecía ser su sello de identidad esta temporada: un equipo que no sabe perder hasta que el árbitro dice que se acabó.