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A 30 días del Mundial 2026: la fiesta del futbol enfrenta caos, precios impagables y baja euforia

La baja euforia en México, EEUU y Canadá comienza a generar dudas sobre el ambiente previo al torneo de la FIFA.

No despierta la algarabía mundialista
No despierta la algarabía mundialista

A solo 30 días del arranque del Mundial 2026, el torneo organizado por México, Estados Unidos y Canadá comienza a generar más preocupación que entusiasmo entre miles de aficionados. Lo que prometía convertirse en una histórica celebración futbolística ahora enfrenta críticas por los altos costos, las dificultades migratorias y la falta de ambiente mundialista en las ciudades sede.

En redes sociales y foros de viajeros, cada vez son más frecuentes los comentarios de seguidores que consideran prácticamente imposible asistir al torneo debido al precio de los boletos, hospedajes y traslados entre las distintas sedes distribuidas en tres países. La logística del campeonato también ha sido señalada como uno de los mayores retos para quienes planeaban seguir a sus selecciones.

En el caso de México, la cuenta regresiva dejó al descubierto problemas que aún generan incertidumbre. Cuestiones relacionadas con la movilidad, el transporte público saturado, la inseguridad y varias obras urbanas todavía inconclusas mantienen dudas sobre la capacidad operativa de algunas ciudades anfitrionas para recibir a millones de visitantes.

Mientras tanto, Canadá se convirtió en otro punto complicado para los aficionados internacionales. Ciudades como Toronto y Vancouver presentan tarifas de hospedaje que ya son consideradas excesivas incluso para turistas con presupuestos elevados. Hoteles, rentas temporales y paquetes de viaje incrementaron sus costos desde hace meses ante la expectativa del torneo.

Por su parte, en Estados Unidos la principal preocupación gira alrededor de las restricciones migratorias y los largos tiempos para obtener visas. Aficionados de América Latina, África y Asia han manifestado incertidumbre debido a los controles fronterizos y los retrasos en consulados, pese a contar ya con entradas o reservaciones confirmadas.

Los precios de los boletos también provocaron molestia entre seguidores del futbol. Usuarios en plataformas digitales aseguran que tanto las entradas oficiales como los paquetes comercializados por socios autorizados de la FIFA alcanzaron cifras inaccesibles para gran parte del público, alejando a miles de aficionados que tradicionalmente viajaban a las Copas del Mundo.

Otro aspecto que comenzó a llamar la atención es la falta de euforia previa al torneo. A diferencia de otros Mundiales recientes, todavía no se percibe un ambiente masivo de celebración en calles, plazas y zonas turísticas de las ciudades sede. Incluso operadores turísticos reconocen que la demanda se mantiene por debajo de las expectativas iniciales.

A un mes del silbatazo inicial, el Mundial 2026 enfrenta una percepción cada vez más marcada entre aficionados: será un evento espectacular en televisión, pero mucho más lejano para el público común que durante décadas convirtió la Copa del Mundo en una auténtica fiesta popular.