En medio de la fiebre del Mundial 2026, pocos personajes han logrado generar tanta simpatía como Merlín, el pato que se convirtió en una sensación en redes sociales gracias a sus apariciones con la camiseta de la Selección Mexicana y su constante presencia entre los aficionados.
Durante las últimas semanas, fotografías y videos de Merlín recorrieron internet, donde miles de usuarios compartieron su entusiasmo por el peculiar acompañante de la afición mexicana. Sin embargo, detrás de su imagen como seguidor del Tri, existe una pasión futbolera muy definida.
Su propietaria, Karla, reveló que el simpático pato es un fiel seguidor del América, equipo cuyos colores suele portar cuando no está apoyando a la selección nacional. Además, explicó que cuenta con una amplia colección de camisetas, disfraces y accesorios que forman parte de su personalidad.
Para su familia, el éxito de Merlín se debe a la conexión que ha generado con las personas. Según cuentan, el ave transmite alegría y ternura, cualidades que han provocado que aficionados de todas las edades se acerquen para conocerlo, tomarse fotografías y compartir momentos con él.
El cariño hacia el famoso pato también se refleja en las muestras de afecto que recibe constantemente. Muchos seguidores se preocupan por su bienestar, le llevan regalos y le envían mensajes para asegurarse de que se encuentre cómodo durante sus apariciones públicas.
Más allá de su popularidad digital, Merlín es considerado un integrante más de la familia. Karla explicó que suele acompañarlos en sus viajes y actividades, ya que está acostumbrado a convivir con ellos y disfruta formar parte de cada experiencia.
La aventura del Mundial 2026 parece ser apenas una etapa más para el pato más famoso de las redes. Su familia confirmó que ya existen nuevas invitaciones y proyectos para continuar con su historia, la cual recientemente sumó un reconocimiento especial al ser nombrado Embajador de México por parte de la FIFA.
Mientras la Copa del Mundo continúa su marcha, Merlín sigue robándose las miradas de aficionados y curiosos. Y cuando termine la fiesta mundialista, volverá a presumir los colores que lleva en el corazón: los del América, equipo del que se declara seguidor incondicional.