La falta de energía eléctrica dejó de ser una simple molestia para convertirse en una verdadera crisis en Río Lagartos y Las Coloradas, donde hasta aproximadamente las 4 de la tarde de este miércoles ambas comunidades continuaban sin servicio, luego de permanecer más de 24 horas en penumbras.
Lo que comenzó como una falla en el suministro rápidamente escaló a un problema que hoy afecta la economía, el turismo y la vida cotidiana de cientos de familias. Comercios, restaurantes, hoteles, congeladoras, tiendas de abarrotes, pescaderías y otros establecimientos han visto cómo sus pérdidas aumentan con el paso de las horas, mientras la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no ha logrado restablecer el servicio ni emitir una explicación clara sobre las causas de la prolongada interrupción.
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Los daños económicos son cada vez mayores. Decenas de negocios reportan la pérdida de alimentos, mariscos, carnes, lácteos, bebidas y otros productos que requieren refrigeración para su conservación. En el caso de las congeladoras, donde se almacena producto pesquero de alto valor comercial, las pérdidas podrían ascender a miles de pesos, poniendo en riesgo el patrimonio de quienes dependen de esta actividad para subsistir.
Pero el golpe no termina ahí. La falta de electricidad también ha impactado directamente al sector turístico, considerado el principal motor económico de Río Lagartos. Visitantes que arribaron desde el martes se encontraron con restaurantes sin poder operar al cien por ciento, hoteles con servicios limitados, comercios cerrados y establecimientos sin agua debido a que las bombas eléctricas dejaron de funcionar. Ante ese panorama, varios turistas optaron por retirarse del puerto, representando una importante derrama económica que simplemente se perdió.
Prestadores de servicios lamentan que esta situación ocurra precisamente durante la temporada vacacional, cuando normalmente registran una de las mayores afluencias de visitantes del año y esperan recuperar parte de las inversiones realizadas durante los meses de baja actividad.
Para los habitantes del puerto, esta problemática tampoco es nueva. Aseguran que desde hace varios años las fallas en el suministro eléctrico se presentan con frecuencia, especialmente durante las temporadas de mayor demanda. Señalan que la infraestructura eléctrica parece haber sido rebasada por el crecimiento turístico y comercial de la zona, sin que hasta ahora exista una solución definitiva por parte de la CFE.
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La desesperación también alcanza a las familias, que han tenido que soportar las altas temperaturas sin ventiladores ni aire acondicionado, además de enfrentar problemas para conservar alimentos y medicamentos que requieren refrigeración.
En muchos hogares, incluso el acceso al agua se ha visto limitado debido a que los sistemas de bombeo dependen completamente del suministro eléctrico. Ahora surge una interrogante que preocupa a empresarios y comerciantes: ¿quién responderá por las pérdidas económicas? Los afectados consideran poco probable que la CFE indemnice los daños ocasionados por la interrupción del servicio, por lo que muchos tendrán que absorber por cuenta propia las pérdidas de mercancía, ingresos y reservaciones canceladas.
El descontento social crece con el paso de las horas. Habitantes y empresarios aseguran que ya analizan realizar medidas de presión para exigir una solución inmediata y evitar que este tipo de apagones siga repitiéndose año tras año.
Afirman que no solo está en riesgo la economía de cientos de familias, sino también la imagen de uno de los principales destinos turísticos de la costa yucateca.
Mientras tanto, Río Lagartos y Las Coloradas permanecen a la espera de que el suministro eléctrico sea restablecido y de que la Comisión Federal de Electricidad informe qué originó una falla que ha dejado pérdidas millonarias, afectado a la actividad pesquera, golpeado al comercio y ahuyentado al turismo en plena temporada alta.
Carlos Euan