La capital mexicana vivió una auténtica fiesta ciudadana la mañana del 6 de junio, cuando miles de asistentes participaron en un evento masivo que logró establecer una nueva marca mundial en vísperas de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La ola comenzó oficialmente a las 10:19 horas desde el emblemático Ángel de la Independencia y recorrió varios kilómetros de Paseo de la Reforma hasta llegar a las inmediaciones de El Caballito, donde concluyó alrededor de las 10:24 horas.
Una marea humana recorrió Reforma
Desde temprana hora, miles de capitalinos y visitantes se congregaron sobre una de las avenidas más importantes de la ciudad para formar parte del intento de récord.
Antes de la ejecución oficial, se realizaron cuatro ensayos para coordinar el movimiento colectivo y asegurar que la ola avanzara sin interrupciones, requisito indispensable para que la marca pudiera ser validada por los jueces de Guinness World Records.
El exfutbolista mexicano Francisco Fonseca fue uno de los encargados de animar a los participantes desde el escenario principal, motivando a los asistentes para mantener el ritmo y evitar que la secuencia se rompiera.
Autoridades confirmaron el récord
La secretaria de Turismo de la Ciudad de México, Alejandra Frausto, fue la encargada de anunciar oficialmente el logro una vez concluido el recorrido.
Mientras tanto, representantes de Guinness World Records siguieron el desplazamiento de la ola a bordo de motocicletas para documentar y validar el desarrollo del evento.
El resultado fue exitoso: la Ciudad de México consiguió oficialmente el reconocimiento como la sede de la ola humana más grande del mundo, sumando un nuevo récord internacional a pocos días del arranque del Mundial 2026.
Un evento rumbo al Mundial 2026
La actividad forma parte de diversas celebraciones organizadas en la capital mexicana para calentar el ambiente de cara a la Copa del Mundo, que comenzará el próximo 11 de junio y tendrá a México como una de las tres naciones anfitrionas junto con Estados Unidos y Canadá.
El evento también sirvió para demostrar la capacidad de convocatoria de la ciudad y el entusiasmo de los aficionados mexicanos ante la llegada de la máxima fiesta del futbol.