Una historia de guerreras, demonios y K-pop se llevó la noche. K-Pop Demon Hunters (Las guerreras K-pop), la gran apuesta animada de Netflix, ganó este domingo el Premio de la Academia a la Mejor Película Animada en la 98ª ceremonia de los Oscar, celebrada en el Dolby Theatre de Los Ángeles. Con su triunfo, la cinta no solo se coronó en la pantalla grande: confirmó que ya había conquistado previamente la taquilla, las listas musicales y el corazón de millones de espectadores en todo el mundo.
La película sigue a HUNTR/X, un grupo femenino coreano que combate criaturas de otro mundo mientras lidia con una banda rival de chicos y con la propia inseguridad de su cantante principal, un relato de autoaceptación envuelto en mitología coreana y en la fascinante cultura de los ídolos del K-pop. Su propuesta visual es tan distintiva como su narrativa: un estilo de animación que combina la estética del anime en 2D con estilizaciones tridimensionales por computadora, creando una experiencia de alto impacto visual que acompaña perfectamente su acción frenética.
Pero si algo catapultó a K-Pop Demon Hunters más allá del cine fue su banda sonora. El sencillo Golden, ganador del Grammy, lideró una ofensiva musical que colocó ocho canciones en el Hot 100 de Billboard, un logro sin precedentes para una película animada. La música no fue un complemento: fue el corazón del fenómeno.
El momento más emotivo de la noche llegó con el discurso de la directora Maggie Kang, quien al recibir la estatuilla pidió disculpas a "quienes se parecen a mí" por el tiempo que tardó la industria en verlos representados dignamente en la pantalla grande. "Esto es para Corea y para todos los coreanos", declaró ante un Dolby Theatre que respondió con una ovación.
Una película que nació como entretenimiento y terminó siendo un acto de reivindicación cultural.