El 31 de mayo se realizó la primera vuelta de la elección presidencial en Colombia, y el resultado, conocido un poco más de una hora después de cerradas las urnas de votación, luego de un excelente trabajo de la Registraduría Nacional, arrojó el triunfo del candidato de la extrema derecha sobre el de la izquierda democrática, con diferencia del 2.8%.
Abelardo de la Espriella (DLE), de derecha extrema, con 10 millones 361 mil 499 votos, equivalentes al 43.7% del total, frente a 9 millones 688 mil 361 votos de Iván Cepeda, el candidato de izquierda, correspondientes al 40.9%. Casi de inmediato, Paloma Valencia, también de derecha, pero con menos estridencia en la presentación de su plataforma y quien había obtenido 1 millón 639 mil 685 votos -6.9% del total- declaró que adhería a la campaña de DLE lo cual hace más difícil la situación de Cepeda.
Ella es la discípula amada del expresidente Álvaro Uribe, quien con este resultado marca su decadencia. Entre los de centro hay que contar ahora al candidato a vicepresidente de Paloma Valencia, Juan Daniel Oviedo, personaje alternativo, con preparación técnica sobresaliente, que había sido director del Departamento de Estadísticas, quien también de inmediato dijo que se sentía éticamente impedido para adherir a una campaña como la de DLE y declaró que tomaba distancia de ambos candidatos. Sin embargo, es posible que Oviedo, quien cuenta con votación propia, recabe en las toldas de la izquierda, aunque no puede contabilizarse exactamente el número de votos que aportaría.
Las dos votaciones de centro más importantes son las del exalcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, quien obtuvo el 4.26% de los votos y Claudia López, exalcaldesa de Bogotá con menos del 1% de la votación. La posibilidad más cierta de crecimiento de Cepeda estaría en los votos del centro político, pero ya Claudia López dijo que dejaba en libertad a sus electores y que ella no iba a endosarle un voto a nadie.
Por su parte, Fajardo presentó un decálogo que, según él, contiene sus exigencias inmodifi cables para adherir a la candidatura de Cepeda porque a la de DLE “no iría jamás”. Esos puntos son, dichos esquemáticamente: fi n de la polarización y el odio; respeto a las instituciones; políticas económicas y sociales enfocadas en la equidad; no a la polarización; no a la Constituyente; no a la Paz Total; cero impunidad; cero corrupción; nuevo orden en el sistema de salud; programa Colombia la más educada; desarrollo productivo con inclusión social; política exterior seria, profesional y al servicio de la gente.
El retiro de la propuesta de Asamblea Constituyente ha sido un clamor casi desde cuando le propuso el presidente Gustavo Petro -porque la idea original fue suya- , creó un ruido innecesario en el seno de la campaña presidencial del Pacto y fue recibida con rechazo por la ciudadanía. Si bien el presidente ha dicho que retira el proyecto de Constituyente, esto no parece claro para el centro, porque sus declaraciones dejan la inquietud de que sea apenas un aplazamiento y esto se convierte en línea roja para su adhesión.
La negativa del presidente Petro una vez conocido el primer informe de la Registraduría a aceptar el resultado enrareció aún más el ambiente. El jueves pasado, el Consejo Nacional Electoral determinó que los datos aportados por la Registraduría -luego del escrutinio del 99.8% de las mesas de votación-, tienen una coincidencia casi total con el reporte de la Registraduría, tal como era previsible con base en los procesos electorales anteriores. Casi de inmediato, DLE recibió las felicitaciones de los presidentes Javier Milei (Argentina); Nayib Bukele (El Salvador); José Antonio Kast (Chile); Daniel Novoa (Ecuador, y Donald Trump (Estados Unidos), quien fue el primero en llamar para felicitarlo.
No era para menos, propuso retirar a Colombia de la ONU, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Penal Internacional y acabar con la Justicia Especial de Paz, nuestro tribunal de justicia transicional; eliminar la mitad de los ministerios existentes, acabar a balazo limpio toda disidencia armada, cancelar la mitad de las embajadas en el exterior y dedicar a los embajadores a vender productos colombianos especialmente café.
En medio de esta tensa situación se conoció que la Corte Suprema de Justicia dictó sentencia de última instancia condenatoria contra Santiago Uribe, hermano del expresidente Álvaro Uribe -mentor de Paloma Valencia y de DEL-, quien, luego de haber salido de la presidencia con 80% de favorabilidad, ha visto en estas elecciones caer a niveles hasta hace poco impensables su popularidad y su poder. Como si faltara algo para generar inquietud, el general Erik Rodríguez, cabeza del Plan Democracia en estas elecciones fue dado de baja porque aseguró que en el departamento del Meta los grupos armados ilegales carnetizaron a la población y la obligaron a votar por el Pacto Histórico.
Lo raro es que en esa región la mayoría de la votación fue por la derecha. El presidente Gustavo Petro, que sale de su Gobierno con un alto nivel de aprobación, pero también de rechazo, puede dar un parte de victoria hasta el momento porque el candidato de su partido, si bien quedó de segundo en esta primera vuelta, obtuvo la votación más alta de la izquierda en toda su historia.