Cada año, entre el 15 de julio y el 15 de agosto, suele disminuir el potencial de lluvias, aun cuando corresponde a la temporada de precipitaciones. Este fenómeno obedece a diversos factores, como la presencia de sistemas de alta presión o anticiclones, el incremento del polvo del Sahara –que alcanza su mayor concentración durante este periodo– y una menor probabilidad de formación de ciclones tropicales, debido principalmente a ese polvo y a la intensificación de los vientos alisios (del Este), asociados al anticiclón de las Azores. A este periodo se le conoce como canícula.
El comportamiento de la canícula varía considerablemente en México. En el Norte suele extenderse del 3 de julio al 12 de agosto, una duración aproximada de 40 días, lapso en el que se registran las temperaturas más altas del año, que pueden alcanzar hasta 50 grados centígrados. En la Península de Yucatán depende de diversos factores, entre ellos las condiciones del fenómeno ENSO (El Niño, La Niña o fase neutra), y la frecuencia e intensidad de las ondas tropicales. Por ello, la canícula puede no presentarse, durar entre tres y cinco días o extenderse hasta 15 días. Además, no necesariamente coincide con las temperaturas más elevadas del año, ya que éstas suelen registrarse durante la sequía, en abril y mayo, y pueden llegar a 40 grados, con sensaciones térmicas de hasta 50 grados, si prevalece la ausencia de lluvias varios días.
Por lo general, cuando predomina el fenómeno de El Niño, como en este 2026, la canícula suele prolongarse 15 días. En cambio, durante condiciones neutras o de La Niña normalmente dura entre tres y siete días, incluso puede no presentarse, como ocurrió en el 2005, cuando la Península fue impactada en julio por el huracán Emily, de categoría 3 en la escala Saffir-Simpson.
El año pasado, aunque prevalecía La Niña, la canícula apenas duró seis días debido a la constante llegada de ondas tropicales intensas, la casi ausencia de polvo del Sahara y las altas temperaturas del Atlántico, superiores a su promedio histórico, condiciones que favorecieron una temporada con abundantes lluvias y una activa formación de ciclones. La única manera de determinar con precisión cuánto durará la canícula en la península es evaluar, hacia mediados de agosto, el comportamiento de las lluvias. No obstante, las condiciones del fenómeno ENSO permiten anticipar una duración probable.
Durante este periodo se recomiendan las mismas medidas preventivas que en época de sequía: mantenerse bien hidratado, usar ropa de colores claros, gorra, sombrero o sombrilla, evitar actividades físicas y la exposición prolongada al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas, aplicarse bloqueador solar, conservar adecuadamente los alimentos, vigilar el estado de salud de niños y adultos mayores, y procurar que las mascotas permanezcan a la sombra y con agua fresca.
A pesar de la disminución de las lluvias, es normal que durante la canícula se presenten tormentas eléctricas acompañadas de rachas de viento, debido al paso de ondas tropicales que continúan afectando la región.