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Opinión

Todo es personal en Yucatán

Ya tiene nombre el retador que sueña con espantar a Cecilia Patrón en la próxima elección de la alcaldía de Mérida: Raúl “Rulo” Osorio, más conocido por conducir un programa de televisión durante casi una década que por cualquier trayectoria política.

Todo es Personal en Yucatán
Todo es Personal en Yucatán

Su currículum público no incluye una carrera legislativa ni un cargo de elección popular: ocupa la administración de la Beneficencia Pública de Yucatán, un puesto de designación al que llegó sin haber pisado antes una boleta ni un cabildo.

Tal parece que el personaje aspira a convertirse en la versión yucateca del actor Sergio Mayer, que escaló de la televisión a la política. “Rulo” dedica buena parte de su jornada como funcionario a grabar videos y “tutoriales” para redes sociales, como si la Beneficencia fuera un foro de televisión y no una dependencia pública.

Ese es, hasta ahora, todo su expediente político: carisma de programa matutino, cero votos ganados y una vocación de cámara que no ha soltado ni con chamba en el gobierno. Falta camino, sí, y seguramente aparecerán más aspirantes, pero anoten el nombre: “Rulo” quiere ser el retador de Cecilia con el único activo que sabe manejar: la audiencia en redes sociales.

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LA AUSENCIA QUE más ronchas levantó en la sesión extraordinaria del Cabildo de Mérida no fue la de algún regidor panista, sino la de Adrián Gorocica, el mismo morenista que

meses atrás se puso al frente de las críticas contra el Programa Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano. El sábado pasado, el nuevo Pmotdu pasó por unanimidad entre los regidores presentes, un giro de 180 grados respecto a febrero, cuando Gorocica y otros compañeros de bancada fijaron postura pública en su contra

Nos cuentan que el comentario de pasillo se convirtió rápido en molestia abierta entre sus propios compañeros: todos los demás tragaron sus reservas, cerraron filas y levantaron la mano, mientras Gorocica –el crítico de febrero– estaba de vacaciones.

La explicación de cajón es la de siempre: el voto formaba parte del nuevo romance político entre el gobierno de Joaquín Díaz Mena y el ayuntamiento de Cecilia Patrón Laviada, que ahora necesitan remar juntos en los proyectos metropolitanos de infraestructura, movilidad y agua. Y ahí quedó expuesto el detalle incómodo: mientras sus compañeros pagaban el costo político de la disciplina, Gorocica tomaba el sol.

La ironía duele más porque el año pasado el propio Gorocica presumía en redes su asistencia perfecta a comisiones mientras exhibía las faltas ajenas, tal como lo documentó puntualmente esta columna. Ahora que le tocaba dar la cara, decidió no estar.

COMIENZA A CORRER la inquietud entre padres de familia y docentes por el presunto regreso a las aulas de maestros que arrastran procesos ante la Segey y, en algunos casos, ante la Fiscalía. Lo grave es que varios habrían sido separados de sus funciones mientras se investigaban señalamientos, algunos por presunto acoso sexual. Entre la comunidad educativa circula la versión de que la orden para reincorporarlos vino directamente del secretario de Educación.

La pregunta obligada ya no se puede esquivar: ¿Quién firmó cada reincorporación y con qué criterio jurídico y administrativo? Tratándose de asuntos sensibles y, eventualmente, de menores de edad, la Segey no tiene margen para el silencio: debe aclararlo ya.

BIEN LO ESCRIBIÓ en sus memorias Joseph Fouché, el todopoderoso jefe de policía que sobrevivió incólume a la Revolución, el Directorio, el Imperio Napoleónico

y la Restauración Borbónica: “Nada debilita más al hombre de poder que la incesante consecución de su voluntad y su deseo”. Frase que le queda pintada a tantos que se autonombran políticos por el simple accidente de ocupar un cargo, así sea de elección popular. La circunstancia, la suerte y el talento son apenas tres ingredientes que pueden estar o no estar, y casi nunca coinciden los tres a la vez.

Ahí está, de cuerpo entero, Rommel Pacheco Marrufo, director general de la Conade, rodeado de improvisados con mucha iniciativa y una sola virtud: decir que sí a todo, sin pensar más que en su propio interés y jamás en la institución que dice dirigir.

A Pacheco la simulación no le incomoda, más bien la cultiva: por eso cosecha enemigos gratuitos tanto adentro como afuera de la Conade con la misma facilidad con que reparte sonrisas para la foto.

Le renunció, apenas, su secretario particular, Sergio Arceo Núñez, quien también lo había sido de Víctor

Caballero en la SEP de Yucatán. ¿La razón? Un rompimiento sin reconciliación posible por los malos tratos de Pacheco hacia quien le fue leal, y las envidias de otros cercanos que nunca perdonaron que lo nombrara jefe de despacho.

Tampoco ayuda que su propio patrocinador de campaña, el empresario de gimnasios Emmanuel Alcántara, haya montado una campaña mediática en su contra –local y nacional– por deudas económicas y compromisos incumplidos.

El mismo Alcántara que ahora, curiosamente, quiere ser político: se le ve “moviéndose” por el estado y las comisarías de Mérida, promoviendo su imagen sin el visto bueno del jefe político estatal ni de quienes tienen la última palabra para “palomear” una candidatura, tal vez a diputado local o federal por Morena.

LAS YA CONOCIDAS publicaciones que Renán Barrera soltó de madrugada contra las dirigencias nacional y local del PAN tendrían, según las versiones que corren dentro del propio partido, un origen que se cocina desde hace meses.

Se dice que la alcaldesa Cecilia Patrón, incómoda por el efecto que ciertas conductas y exhibiciones públicas de su antecesor pudieran tener sobre la imagen del PAN, habría comenzado a documentar episodios, publicaciones y presuntas irregularidades de la administración anterior; expediente que, según las mismas versiones, ya habría llegado en distintos momentos hasta la dirigencia nacional.

En los corrillos panistas ya se atribuye a ese expediente buena parte del enfriamiento de las posibilidades de Barrera Concha para conseguir una nueva candidatura o conservar cuotas de poder.

Sobre la madrugada de los mensajes también corren versiones jugosas: conocidos del exalcalde que coinciden con él en la ya célebre torre Coral Blue durante temporada vacacional aseguran que Barrera no estaba en sus mejores condiciones cuando publicó aquello, que al día siguiente intentó matizar sin mucho éxito.

Después, sus baterías apuntaron hacia Álvaro Cetina, quien optó por la cautela más prudente. Y no es casualidad: durante años mantuvo una relación laboral y política estrecha con Renán, quien le abrió espacios en distintas etapas. Responder ahora con críticas feroces podría salirle, cuando menos, bastante caro.

NOS CUENTAN QUE anda con la cabeza gacha el diputado Roger Torres, quien durante buen tiempo se erigió como uno de los críticos más duros del empréstito del gobierno estatal y que, para sorpresa de más de uno, terminó votándolo a favor y hasta saliendo a defenderlo en tribuna.

Se dice que su negativa era tan sólida que hizo falta una llamada directa del senador Mauricio Vila para doblarla. El mensaje, según esta versión, fue tan simple como contundente: el crédito iba

sí o sí, no había explicaciones de fondo que dar, sólo debía confiar en que la decisión convenía al partido. Ante semejante instrucción, al legislador no le quedó margen alguno para sostener lo que había defendido hasta entonces.

SORPRESA, Y NO pocas burlas, causó la fotografía del exalcalde Warnel May comiendo una torta y tomando un refresco sentado en la banqueta, con la Casa del Pueblo –sede estatal del PRI– estratégicamente puesta de fondo. Pero nos cuentan que la postal tenía bastante menos de espontánea de lo que aparentaba: según las versiones que circulan entre los enterados, el exalcalde ni siquiera habría pisado las oficinas priistas, sino que se instaló en el sitio exacto para conseguir la toma y publicarla después.

La versión que corre es que la recomendación para armar esa peculiar puesta en escena política vino directamente de Roberto Rodríguez Assaf, con quien Warnel May ya habría hecho las paces tras desencuentros anteriores.

RESULTA QUE VARIOS políticos, y no precisamente novatos, cayeron redonditos con las ya famosas listas de supuestos futuros candidatos que empezaron a circular tanto de Morena como del PAN.

Lo llamativo no es que aparezcan documentos apócrifos en tiempos en que las candidaturas empiezan a despertar ansiedad, sino que gente con años de colmillo político haya dado por buenas unas listas que, con una revisión mínimamente cuidadosa, apestaban a fraude por todos lados. Nos cuentan que los documentos traen faltas de ortografía, comparten prácticamente el mismo formato, confunden fechas y, para rematar, incluyen hasta nombres equivocados.

Porque el verano es traicionero, y al final de la temporada, Todo es Personal