La magnitud del consumo de alcohol en Quintana Roo dejó de ser una estadística fría para convertirse en un problema que impacta de manera directa la vida cotidiana de miles de familias. En el marco de la 31 Semana Nacional de Información Compartiendo Esfuerzos, que se realizará del 19 al 25 de enero, la Organización de Alcohólicos Anónimos (AA) y profesionales de la salud alertaron sobre cifras que reflejan un costo social y humano creciente: siete de cada 10 accidentes viales en Cancún están relacionados con el alcohol; 82 de cada 100 intentos de suicidio tienen vínculo con esta sustancia, y cuatro de cada 10 abandonos escolares en adolescentes se asocian al consumo abusivo.
Albertina Remis, una de las organizadoras de la jornada, subrayó que estos datos “hablan de un problema que no sólo se mide en hospitales y estadísticas, sino en familias fracturadas, jóvenes que abandonan la escuela y personas que pierden su proyecto de vida”.
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Sostuvo que la prevención y la intervención temprana siguen siendo los eslabones más débiles del sistema de atención.
Desde la perspectiva clínica, el psiquiatra Horacio Ponce de León explicó que el acompañamiento dual, atención profesional y participación en grupos de AA mejoran de manera significativa los periodos de sobriedad.
La evidencia muestra menos recaídas cuando el tratamiento médico se complementa con una red comunitaria. “El problema es que muchos pacientes llegan tarde por miedo y estigmas hacia los medicamentos o la atención especializada”, afirmó.
En la misma línea, la psicóloga en adicciones María Elena Cárdenas advirtió que la industria del alcohol y la facilidad de acceso digital representan un reto adicional para la prevención.
“Hoy una sustancia está a un mensaje a un Oxxo de distancia”, expresó y agregó que si no se fortalece el bienestar emocional en casa, la escuela y la comunidad, el consumo se convierte en una salida inmediata al malestar.
Las cifras se reflejan en historias personales. Luis Hernández, de 34 años, en proceso de rehabilitación desde hace seis meses, relató que perdió su empleo tras un accidente vial relacionado con su consumo. “No veía el daño hasta que me quedé sin trabajo y sin confianza de mi familia. Llegar a AA fue el primer paso para aceptar que necesitaba ayuda”, compartió.
Para Ana Torres, estudiante de 22 años, la adicción significó abandonar la universidad. Creyó que podía controlarlo, pero terminó aislada. “Volver a estudiar es ahora mi meta, pero sé que sin apoyo profesional y del grupo no lo lograría”, dijo.
El impacto alcanza también a los familiares. Rosa Martínez, madre de un joven en rehabilitación, describió el desgaste emocional que implica acompañar el proceso.
“No sólo sufre quien consume, sufre toda la familia. Vivimos con miedo constante de una recaída o de una llamada del hospital”, expresó.
Sólo por hoy
Actualmente, AA reporta 104 grupos activos en Quintana Roo, incluidos siete institucionales y cuatro en centros correccionales, con más de mil miembros.
Para esta jornada se instalarán alrededor de 80 módulos informativos en 10 distritos, en coordinación con autoridades sanitarias.
El objetivo, coinciden especialistas y participantes, es claro: que las cifras se traduzcan en acciones concretas antes de que más historias queden marcadas por el alcohol.
"Sólo por hoy" significa enfocarse en vivir el presente, un día a la vez, sin abrumarse con el pasado o el futuro, y es un principio clave en programas de recuperación como Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos Anónimos (NA) para mantenerse sobrio y manejar la vida.
Implica manejar los problemas actuales, mantener una actitud positiva y comprometida con acciones constructivas para las próximas 24 horas, renovando este compromiso constantemente para evitar recaídas.