Un puente peatonal en el acceso a Villas Morelos 2 sobre la autopista 307 ha levantado inconformidades entre los vecinos de Puerto Morelos, quienes señalan que el puente peatonal, desde su construcción en el año 2011, no ha recibido una renovación integral, luciendo muy descuidado, con las estructuras de metal podrías, cundido de musgo y limo, y con daños en su estructura.
Los peatones que utilizan esta infraestructura se quejan del pésimo estado en el que está, teniendo un aspecto casi postapocalíptico ya que el musgo y la humedad invadieron toda la estructura. El óxido de los barrotes que forman la jaula de seguridad para evitar caídas se ha oxidado a tal punto de estar podrido y la estructura está por colapsar.
El puente tiene más de 15 años que se hizo de la mano de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT, antes SCT), y en su momento fue una estructura más que necesaria para poder cruzar la autopista 307 para tomar las vans de servicio foráneo que llevaban a las personas a sus centros de trabajo. Sin embargo, ahora por como luce, ya se vuelve incluso de pensarse el subirse.
Denominado oficialmente como “puente Villas Morelos II” y estando en listado de Puentes pertenecientes a la Red Federal Pavimentada Libre de Peaje bajo la dirección general de conservación de carreteras, este puente aún no recibe ninguna atención ni a nivel federal, estatal o municipal. Este puente tiene una longitud de 38.30mts, un ancho de 2.5 metros y es denominado de uso exclusivo peatonal.
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En la banqueta, desde el acceso por Villas Morelos 2, el puente no cuenta con una rampa para personas con movilidad reducida, y el paso peatonal está tan dañado que ya ni se respeta su presencia por parte de los automovilistas que se lo “vuelan” pudiendo provocar un accidente. Dichas mejoras necesarias, en los 15 años desde su construcción jamás se implementaron.
Del otro lado, en dirección hacia Cancún, en su momento había un paradero donde la gente se podía sentar y resguardarse mientras esperaba la unidad de transporte, pero luego a causa de un accidente la caseta se destruyó, permaneciendo los escombros durante años, para luego ser removidos y jamás se hizo otra caseta para los transeúntes.
Cuando llueve, la banqueta que de hecho está al mismo nivel que la calle o que la hace prácticamente inexistente se inunda, y hace imposible el poder bajar o caminar para esperar el transporte público. En este mismo lado, la maleza es tanta que volvió un monte el lugar.
Los ciudadanos denuncian un abandono grave de este tipo de infraestructuras que son vitales para la comunidad. Exigen que se tomen más acciones concretas y se deje a un lado las exhibiciones en eventos y fotografías de las autoridades y que se haga un trabajo real.