Quintana Roo

Huracán “Gilberto” cumple 38 años de su paso por Quintana Roo: dejó 225 muertos y pérdidas de 76 millones de dólares

El huracán categoría 5 tocó tierra en Cozumel el 14 de septiembre de 1988 y dejó una profunda huella entre los habitantes de Quintana Roo.

Causó daños en viviendas, infraestructura, embarcaciones y cortes en las comunicaciones
Causó daños en viviendas, infraestructura, embarcaciones y cortes en las comunicaciones / POR ESTO!

A 38 años del paso del Huracán “Gilberto”, Quintana Roo mantiene vivo el recuerdo del ciclón que dejó una profunda huella en la entidad y modificó la manera en que sus habitantes enfrentan la temporada ciclónica, de acuerdo con testimonios.

Quintanarroenses que vivieron aquel fenómeno recuerdan la incertidumbre, el miedo y los daños provocados por uno de los sistemas más intensos que han impactado la región, experiencia que desde entonces forma parte de la memoria colectiva y de la cultura de prevención estatal.

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El 14 de septiembre de 1988, “Gilberto” tocó tierra en Cozumel como huracán categoría 5, con vientos sostenidos superiores a los 260 kilómetros por hora (km/h)y rachas cercanas a los 300, para posteriormente avanzar sobre el territorio continental de Quintana Roo y continuar hacia la Península de Yucatán. En ese momento, su presión mínima alcanzó 888 milibares, registro que lo convirtió, de acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes, en el fenómeno más intenso del Atlántico.

El impacto se extendió por diferentes puntos de la entidad y provocó daños en viviendas, infraestructura, embarcaciones y vegetación, además de inundaciones, afectaciones a los servicios y cortes en las comunicaciones. Para miles de familias, la llegada del ciclón significó permanecer durante horas bajo condiciones extremas, mientras el viento destruía techos, ventanas, árboles y estructuras.

Registró vientos superiores a los 260 km/h y rachas cercanas a los 300 / POR ESTO!

Jorge Romero, comerciante quintanarroense que vivió el paso del fenómeno, recordó la incertidumbre que se apoderó de las familias durante las horas de mayor intensidad. La fuerza del meteoro obligó a muchos habitantes a buscar refugio y permanecer resguardados ante la imposibilidad de conocer con certeza la magnitud de los daños que encontrarían al salir.

“Durante el momento más fuerte no sabíamos qué iba a pasar. La única opción era permanecer bajo resguardo y esperar a que pasara”, recordó.

Después de “Gilberto”, la preparación de las familias ante la amenaza de un huracán comenzó a formar parte de una rutina que actualmente incluye asegurar puertas y ventanas, proteger documentos y objetos de valor, abastecerse de alimentos y agua, identificar refugios y mantenerse atentos a los avisos de las autoridades.

Su impacto transformó la percepción sobre la prevención en la entidad / POR ESTO!

Eduardo Núñez, exintegrante de Protección Civil, consideró que una de las principales enseñanzas que dejó aquel fenómeno fue la necesidad de anticiparse a los ciclones y no esperar hasta las últimas horas para tomar medidas de seguridad.

La experiencia también impulsó una mayor atención a los sistemas de monitoreo y alerta, así como al fortalecimiento de las medidas de Protección Civil para responder ante fenómenos hidrometeorológicos de gran intensidad. Con el paso de los años, la entidad desarrolló mecanismos de prevención que actualmente permiten informar con anticipación a la población cuando existe riesgo por la formación o aproximación de un ciclón tropical.

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Para las nuevas generaciones, “Gilberto” permanece como una referencia transmitida a través de fotografías, relatos familiares y testimonios de quienes enfrentaron directamente el huracán. Ana Cab, habitante quintanarroense, recordó que sus padres y abuelos hablaban de aquel episodio como un hecho que modificó la forma de prepararse para la temporada ciclónica.

“Mis padres y mis abuelos siempre hablaban de ‘Gilberto’ y de lo que vivieron. Por eso uno aprende a tomar en serio las advertencias y a prepararse cuando las autoridades piden hacerlo”, comentó.

El recuerdo no se limita a los daños materiales. Para las personas que estuvieron ahí, el huracán representó una experiencia de temor e incertidumbre que permaneció durante décadas y que marcó a comunidades enteras. La destrucción de viviendas, la pérdida de embarcaciones, los árboles derribados y las interrupciones en servicios y comunicaciones quedaron como parte de la memoria de la entidad.

Un día como hoy, el meteoro tocó tierra en la “Isla de las Golondrinas” / POR ESTO!

El balance humano también dimensionó la magnitud de la tragedia. “Gilberto” dejó 225 personas muertas y pérdidas económicas estimadas en 76 millones de dólares.

A 38 años de aquel episodio, Quintana Roo conserva el recuerdo de “Gilberto” no solo como uno de los huracanes más intensos que han golpeado a la región, sino como un acontecimiento que transformó la percepción de riesgo de sus habitantes. Aunque buena parte de las huellas físicas desapareció con el tiempo, las historias de quienes lo enfrentaron permanecen como referencia cada vez que inicia una nueva temporada de huracanes.