Ante decenas de ciudadanos, el joven Galu, quien se identifica como therian y afirma sentirse un gato, se presentó en el Parque de Las Palapas para rapear y exhibir sus habilidades felinas en un acto de libertad de expresión.
A la vista del público, solo uno de ellos acudió al encuentro convocado a través de redes sociales con la intención de que esta comunidad se visibilizara en Cancún. No obstante, otros jóvenes sintieron vergüenza al momento de reunirse y se dispersaron; únicamente él permaneció en el lugar.
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Algunos asistentes señalaron que, mientras este colectivo no genera conflictos, ni disturbios, como el caso del muchacho, quien además de asumirse therian ofreció una presentación de rap, no existe inconveniente alguno. Destacaron que se mostró cordial y dispuesto a dialogar.
Relató que cuando era niño le crecieron colmillos en lugar de dientes, y que a partir de ese momento comenzó a conectar con lo que describe como su ser animal interior.
Aunque asume su identidad, Galu admite sentirse abrumado, pues su familia lo considera la “oveja negra” que se desvió del camino. Se define como una persona tranquila, dedicada al estudio y a su pasatiempo musical, el cual difunde en plataformas digitales.
Algunos espectadores reaccionaron con burlas ante los movimientos y gestos felinos que el joven realizaba al desplazarse; sin embargo, él asegura que lo percibe como parte de su esencia y no encuentra motivo para que lo ridiculicen, pues no le afectan los comentarios externos. “Es mi naturaleza, es mi ser y hago esto porque me nace desde el interior”, expresó.
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Comentó que tiene tres amigos que, al momento de iniciar la exhibición therian, desistieron de participar. Dijo desconocer cuántas personas con esta identidad existen en Cancún, aunque confía en que, con este tipo de actividades, el grupo pueda visibilizarse y manifestarse libremente, ya que lo considera una forma legítima de expresión.
Algunos papás opinaron que es positivo que los jóvenes encuentren su espacio y una manera auténtica de manifestarse; incluso, respaldarían a sus hijos si decidieran asumirse como un animal. Añadieron que, mientras este colectivo se conduzca con respeto y no provoque afectaciones, no hay razón para que la sociedad los ataque, ofenda o desacredite.