Los fraccionamientos Kusamil, Urbi y Paraíso Maya, las regiones 94, 95, 97 y 99, así como las colonias irregulares “El Milagro”, “Avante” y “Tres Reyes”, registran alta concentración de máquinas tragamonedas, al contabilizar unas 70 en estas zonas, pese a que son ilegales en comercios o locales no autorizados, de acuerdo con la Ley Federal de Juegos y Sorteos, cuya aplicación y vigilancia dependen de la Secretaría de Gobernación (Segob).
Un recorrido hecho por POR ESTO! en estas zonas, constató que en la mayoría de los negocios como Six o tienditas existen entre cuatro y seis máquinas tragamonedas, algunos de estos negocios, ubicados a unos cuantos metros de las escuelas y sin ninguna restricción para los menores, los que los deja expuestos a desarrollar enfermedades de salud mental, de acuerdo con expertos de esta materia.
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Al ser cuestionados sobre los permisos y operatividad, empleados de locales de sorteos donde hay estas máquinas, dijeron ignorar si alguna vez ha acudido alguna autoridad para realizar verificaciones y es que la Ley Federal de Juegos y Sorteos establece que la autorización para operar juegos con apuestas corresponde a la Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Además, el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos establece que los menores de edad no pueden participar en apuestas ni permanecer en áreas destinadas a juegos autorizados.
Para las psicoterapeutas María Teresa Rishmawy Ávila y Deizi Navarro Juárez estar expuestos a estos juegos, puede traer grave consecuencias en los infantes.
“No estamos hablando únicamente de unos cuantos pesos o de un juego infantil. Las máquinas tragamonedas pueden enseñar, de manera temprana, a asociar la diversión con arriesgar dinero, perder y volver a intentarlo esperando obtener una recompensa”, afirmó Navarro Juárez.
Agregó que “En niñas, niños y adolescentes, cuyo autocontrol y capacidad para regular impulsos todavía están en desarrollo, esta dinámica puede favorecer la impulsividad, disminuir la tolerancia a la frustración y normalizar conductas similares a las del juego de azar.”
“Como adultos, tenemos la responsabilidad de proteger a los menores, supervisar los espacios y actividades a los que están expuestos y enseñarles desde temprana edad formas de diversión que no impliquen apostar o arriesgar dinero. Cuidar su salud emocional también significa prestar atención a aquellas prácticas que hoy parecen inofensivas, pero que pueden influir en sus hábitos y decisiones del futuro.”
Rishmawy Ávila advirtió que las repercusiones pueden llegar a ser de nivel cognitivo, emocional, conductual y social.
“Pueden aprender a asociar el dinero y la diversión con la suerte y la recompensa inmediata”, señaló.
“Los niños también aprenden de aquello que observan y practican. Poner límites hoy es una forma de cuidar su relación con el juego, el dinero y la recompensa” afirmó.
Carolina Recillas, abogada, psicóloga y especialista en atención a menores víctimas de delitos, explicó que los menores pueden encontrarse en situaciones de vulnerabilidad cuando no existen redes suficientes de acompañamiento familiar.
“La situación en Quintana Roo es preocupante, ya que muchos padres trabajan en la hotelería y existen dinámicas familiares donde los menores pasan largos periodos sin supervisión; por eso es importante fortalecer la prevención”, señaló.
Un sondeo realizado a ciudadanos arrojó que la mayoría considera necesario conocer quién supervisa estos juegos y si cumplen con la normatividad vigente.
En recorridos realizados en colonias como las regiones 94, 95, 97 y 99 de Cancún, habitantes señalaron que el principal riesgo es que niñas, niños y adolescentes tengan contacto temprano con actividades relacionadas con apuestas o recompensas económicas.
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“Como padres, no queremos que esos juegos de apuesta se puedan normalizar porque aumentarían los factores de riesgo entre los menores y adolescentes”, señaló Gilberto Alanís.
Otros ciudadanos diferenciaron entre videojuegos recreativos y máquinas de apuesta.
“Si son videojuegos, no lo veo mal, puede ser un rato de entretenimiento; pero si son juegos donde hay dinero de por medio, ahí sí considero que debe existir mayor control”, comentó Sara, madre de familia.
“Pues en los casinos no pueden entrar menores y en las de videojuegos, pues no creo que afecte”, indicó Adalberto Soto.
Como parte de un ejercicio periodístico, POR ESTO! solicitó mediante la Plataforma Nacional de Transparencia información a las autoridades competentes para conocer cuántos establecimientos autorizados existen en Quintana Roo, cuántas inspecciones se han realizado, si se han asegurado máquinas en los últimos años y qué dependencia participa en la vigilancia; sin embargo, no se obtuvo respuesta.
Relación con el crimen
Hace unos días, la operación “Dos de Bastos” logró el aseguramiento de 3 mil 374 máquinas tragamonedas ilegales en 84 municipios del Estado de México, debido a que autoridades creen que estos “minicasinos” pueden ser utilizados por grupos delictivos para obtener recursos económicos o fortalecer otras actividades ilícitas.
En el Estado de México, las investigaciones relacionadas con el aseguramiento de estos equipos señalaron posibles vínculos con delitos como extorsión, narcomenudeo, trata de personas y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Sin embargo, hasta ahora no existe evidencia pública de que en Quintana Roo las máquinas tragamonedas sean utilizadas con esos fines.