Quintana Roo / Cancún

Ansiedad y depresión, entre las principales causas de atención psicológica en Cancún

Dirección de Salud municipal dice que la mayoría de quienes acuden a consulta son mujeres de 16 a 40 años.

Entre los principales motivos de consulta están la depresión y la ansiedad. Las escuelas son los principales puntos para detectar y canalizar casos
Entre los principales motivos de consulta están la depresión y la ansiedad. Las escuelas son los principales puntos para detectar y canalizar casos / Rodolfo Flores

Entre el 30 y 40 por ciento de las atenciones brindadas en las unidades municipales de salud corresponde al área de psicología. La mayoría de los pacientes son mujeres de entre 16 y 40 años, aunque también se atiende a menores, generalmente acompañados por sus padres, dio a conocer el director del área en Benito Juárez, Héctor González.

La depresión y la ansiedad se encuentran entre los principales motivos de consulta, además de problemas familiares, conflictos de pareja y trastornos relacionados con la percepción corporal.

En el caso de niños y adolescentes, las escuelas realizan canalizaciones cuando detectan cambios o situaciones que pueden requerir intervención. En febrero pasado fueron referidos alrededor de tres o cuatro menores, principalmente de nivel primaria.

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La Dirección de Salud municipal cuenta actualmente con cuatro psicólogos certificados, todos con estudios de posgrado, además de apoyarse en estudiantes de esa carrera para desarrollar acciones preventivas.

Por su parte, Alberto Ortuño, director del Instituto Municipal contra las Adicciones (IMCA), informó que han detectado jóvenes que requieren orientación no solo por consumo de drogas, sino también por distintas situaciones relacionadas con su bienestar emocional.

“El tema de la ansiedad, la depresión o las adicciones ahí está y el acercamiento directo con estudiantes ha permitido identificar a jóvenes interesados en recibir orientación psicológica”, aseguró.

Conflictos familiares, de pareja e inconformidad con la propia ima gen motivan consultas en unidades municipales de salud / Rodolfo Flores

Recordó que recientemente, durante la primera Jornada de Salud Mental y Adicciones, 34 jóvenes solicitaron acercarse con los especialistas presentes. El IMCA ya cuenta con una agenda de actividades para agosto y septiembre, por lo que las intervenciones en los planteles serán retomadas con el inicio del nuevo ciclo escolar.

Con el regreso a clases, autoridades y padres de familia enfrentan el mismo reto: conseguir que niños y adolescentes sepan que pedir ayuda no es una señal de debilidad y que detrás de un cambio de conducta, aislamiento, ansiedad o rechazo a la escuela puede existir una situación de acoso que no se atreven a contar.

Las autoridades sanitarias advierten que los planteles se han convertido en uno de los principales puntos para detectar y canalizar casos que requieren atención psicológica.

Las agresiones a través de redes sociales y grupos de mensajería representan una dificultad adicional para detectar situaciones de acoso entre menores / Rodolfo Flores

Un sondeo realizado con cinco padres de familia mostró una preocupación común: sus hijos difícilmente hablan de lo que ocurre cuando son víctimas de acoso, especialmente cuando las agresiones se trasladan al entorno digital.

“A veces les da miedo decirnos lo que pasa, uno los conoce y sabemos que algo anda mal, pero difícilmente te lo cuentan”, indicó Isabel, madre de dos menores de primaria.

Otro padre de familia señaló que muchas veces los niños sienten vergüenza de contar que están siendo molestados por sus compañeros.

Dio a conocer que en ocasiones “es pena o miedo de que sus papás se preocupen, o que la situación empeore si hablan. A veces prefieren quedarse callados y no quieren ir a la escuela”.

Claudia, madre de familia, explicó que el problema se vuelve todavía más complicado cuando el hostigamiento ocurre a través de redes sociales o grupos de mensajería, porque los padres no siempre tienen conocimiento de lo que sucede y esta situación puede generarles depresión. “Ellos sienten que es algo que tienen que resolver solos y no nos dicen todo. A veces uno se da cuenta porque cambia su comportamiento”.

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Otro padre consideró que también existe temor a ser señalado por los propios compañeros. “No quieren que los llamen chismosos o que los acusen de señalar a alguien. Prefieren aguantar antes que decir lo que está pasando”.

Mientras que otra mamá coincidió en que las modificaciones en la conducta pueden ser una de las principales señales de alerta para los padres. “De repente dejan de querer ir a la escuela, están más callados o irritables, pero cuando les preguntas dicen que no pasa nada. Es difícil saber qué ocurre si ellos mismos no quieren hablar”, dijo.

Los testimonios coinciden con la preocupación de las autoridades: identificar oportunamente los cambios emocionales y conductuales puede ser determinante para que los menores reciban orientación antes de que la situación se agrave.