Sin importarles las quejas de los vecinos, las medidas cautelares del Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo) ni el deslinde que en su momento presentaron, aspirantes de Morena a distintos cargos retomaron con fuerza la pinta de bardas en la ciudad. En particular, destacan los nombres de Eugenio “Gino” Segura, Rafael Marín, Alberto Batún y Jorge Sanén, cuyas leyendas y símbolos vuelven a aparecer en muros de colonias populares y fraccionamientos, muchos de ellos ubicados en propiedades privadas cuyos dueños jamás autorizaron el uso de sus muros.
En recorridos por distintas zonas se observa nuevamente el puño levantado junto a la palabra “Gino”, así como frases como “Batún camina Cancún”, “Cancún con Sanén” y mensajes alusivos a Rafael Marín. Lo que más incomoda a los habitantes es que las brigadas no tocan la puerta, no solicitan autorización y realizan los trabajos de madrugada o en horarios en los que la gente no puede protestar. Cubren con pintura las bardas de viviendas, negocios y hasta muros perimetrales de particulares, dejando el costo de la limpieza a los propietarios o, en el mejor de los casos, al erario, cuando el Ieqroo ordena retirar la propaganda.
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No se trata de un asunto menor. En meses anteriores, el propio Ieqroo documentó decenas de bardas a favor de Segura en Cancún y Playa del Carmen, por lo que ordenó a los Ayuntamientos eliminarlas “en la medida de sus posibilidades”. El resultado: recursos públicos fueron destinados a retirar propaganda que nadie reconoce como propia. Con Batún y Sanén ocurrió algo similar: aparecieron leyendas en parques y calles, se presentaron quejas y, meses después, el fenómeno vuelve a repetirse.
Dentro de Morena se han interpuesto alrededor de 20 denuncias ante la Comisión de Honestidad y Justicia por actos anticipados y promoción personalizada; sin embargo, los muros continúan llenándose.
La ciudadanía no permanece callada. En la Supermanzana 520, Norma Díaz, ama de casa, relató con indignación lo ocurrido la semana pasada:
“Llegué a mi casa y me encontré la barda toda pintada con un puño y el nombre Gino. Nadie me pidió permiso. Es mi propiedad, yo la pagué, y ahora tengo que gastar en pintura para quitarlo o dejarlo ahí como si fuera publicidad gratis. Eso no es de pueblo, es de gente que se cree dueña de todo”.
En la Región 100, el taxista Juan Carlos Méndez expresó una queja similar:
“Yo vivo de mi trabajo y mi casa es lo único que tengo. Vinieron en la mañana, pintaron y se fueron. Cuando pregunté quién autorizó, nadie sabe. Si uno pone un anuncio de su negocio lo multan, pero ellos pintan lo que quieren y no pasa nada. Es un abuso”.
En el Arco Norte, la comerciante Patricia López sumó su voz:
“Aquí en la avenida ya van varias veces. Primero fue uno, luego otro. La última vez fue con el nombre de Sanén y otro de Gino. Yo no voto por nadie que me raye la barda sin preguntar. Si tanto dicen representar al pueblo, que empiecen por respetar la propiedad de la gente”.
Las inconformidades no son aisladas. Desde el 2025 se reportan pintas en las regiones 71, 96, 200 y 227, así como en diversas zonas de la ciudad, incluidos muros de unidades deportivas y espacios que deberían permanecer neutrales.
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El Partido Acción Nacional ha documentado cientos de bardas únicamente de Sanén y ha anunciado la presentación de denuncias. Mientras tanto, los aspirantes se deslindan, aseguran que se trata de “expresiones espontáneas del pueblo” y continúan su camino hacia las definiciones internas del 2027.
El panorama es claro: mientras las autoridades electorales discuten medidas cautelares y los Ayuntamientos destinan recursos para borrar lo que aparece, los vecinos de Cancún siguen despertando con sus bardas convertidas en espacios de propaganda sin su consentimiento. La pinta no se detiene.