Un escenario de pesadilla fue descubierto por las autoridades y vecinos de la colonia Jardines de Chetumal, donde la negligencia y la crueldad animal alcanzaron niveles alarmantes. En un operativo desplegado por el Ayuntamiento de Othón P. Blanco, cinco caninos fueron rescatados de una vivienda que se había convertido en un foco de infección y muerte, ubicada específicamente en la calle Claveles, entre las vialidades Flor de Liz y Flor de Mayo. Lamentablemente, el rescate llegó tarde para uno de los ejemplares, cuyo cuerpo sin vida quedó en el lugar como testimonio silencioso del maltrato sistemático que sufrieron por años.
Los testimonios de quienes habitan la zona pintan un cuadro de abandono prolongado. Una de las vecinas, visiblemente afectada por la situación, relató que los animales permanecían bajo la supuesta "custodia" de un joven que rara vez se encontraba en el sitio. Según las declaraciones, el sujeto llegaba únicamente durante la noche y pasaba por alto las necesidades básicas de alimento, agua y limpieza de sus mascotas.
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"Llevan muchos años así. Él llega de noche y simplemente no los atiende", señaló la mujer, quien además recordó con impotencia un incidente previo en el que uno de los perritos se sacó un ojo con un alambre. A pesar de que los vecinos ofrecieron ayuda médica para el animal en aquel momento, el dueño se negó a recibirla, dejando que la lesión empeorara sin atención alguna.
Las condiciones de la vivienda eran deplorables. Los residentes denunciaron que el predio estaba "inundado de ratas" y que, debido a la acumulación de basura y la falta de mantenimiento, incluso se habían avistado culebras en el área, lo que representaba un riesgo sanitario no solo para los animales, sino para toda la cuadra. Al momento del operativo, el personal municipal se topó con un panorama en que los cinco sobrevivientes presentaban cuadros severos de desnutrición y sarna, moviéndose entre desechos y restos biológicos.
Erick López Cruz, titular de Salud Municipal, confirmó que la intervención se activó de forma inmediata tras recibir los reportes ciudadanos sobre el estado crítico de los animales. El funcionario detalló que, al ingresar, el aire era casi irrespirable debido a la insalubridad. El detalle más crudo de la jornada fue el hallazgo de un sexto perro que no resistió las carencias; de acuerdo con las autoridades, el cuerpo del animal, que quedó sobre un colchón viejo, llegó a servir de alimento para los otros perros ante la desesperación del hambre extrema. "Estaban en condiciones terribles de desnutrición. Se nota que no tenían asistencia humana y el lugar es un foco de infección considerable", declaró López Cruz.
Actualmente, los cinco sobrevivientes se encuentran bajo el resguardo del Centro de Atención Canina, donde un equipo de veterinarios realiza una evaluación médica exhaustiva para estabilizarlos. El plan de las autoridades es brindarles tratamiento, esterilizarlos y, una vez que recuperen su salud física y emocional, ponerlos en adopción para que finalmente conozcan lo que es un hogar responsable.
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Sin embargo, la indignación persiste entre los vecinos de la calle Claveles. Tras el rescate, el cuerpo del perro fallecido permaneció en el lugar, cubierto apenas con un poco de cal sobre el colchón podrido. Los habitantes de la colonia han hecho un llamado urgente para que el Ayuntamiento regrese a retirar los restos y el mobiliario contaminado, ya que el olor y el riesgo sanitario continúan afectando a las casas colindantes.
En cuanto a las repercusiones legales, López Cruz fue enfático al señalar que este caso no quedará impune. El Ayuntamiento de Othón P. Blanco buscará justicia por dos vertientes. Primero, por la vía administrativa, la Dirección de Ecología Municipal utilizará las evidencias recabadas para aplicar sanciones económicas contundentes. Segundo, y más importante, se procederá por la vía judicial mediante una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado, recordando que en Quintana Roo el maltrato animal es un delito que conlleva penas de cárcel. Las autoridades esperan que este castigo sirva como un precedente necesario en la capital para evitar que más seres sintientes vivan el infierno que se registró en la colonia Jardines.