Datos locales alineados con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición reportaron casos de consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias en adolescentes de apenas 11 y 12 años.
Asimismo, las autoridades sanitarias registraron un incremento estimado del 30 por ciento en el consumo de bebidas etílicas entre los 10 a los 19 durante el periodo vacacional de julio a agosto. Esta alarmante situación ha llevado a reforzar de manera urgente las acciones preventivas en escuelas y otros espacios públicos de la isla.
Fabiola Ruiz Gallardo, directora del Centro de Integración Juvenil en Cozumel, explicó que entre los factores relacionados con el inicio temprano figuran las condiciones familiares y sociales, así como la normalización del alcohol y el tabaco entre menores.
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Entre los casos atendidos por el Centro de Integración Juvenil, la marihuana aparece con 58.5 por ciento de incidencia, seguida por el alcohol, 56.6 y el tabaco, 39.6. Estos porcentajes corresponden a los registros de atención señalados por el organismo y no representan una medición de toda la población adolescente de Cozumel.
La directora identificó la falta de supervisión familiar, los conflictos dentro del entorno del hogar y la presión social entre los factores que pueden favorecer el acercamiento de adolescentes a las sustancias. También señaló la disponibilidad de bebidas alcohólicas y drogas como un elemento que requiere atención.
El organismo ha reforzado las actividades preventivas mediante pláticas en escuelas, centros laborales y sindicatos. Los contenidos incluyen información sobre dependencia, consecuencias en el rendimiento escolar y laboral, efectos sobre la salud y riesgos asociados con la ingesta a edades tempranas.
Carmen Huchim, madre de familia, mencionó que la prevención debe comenzar desde que los hijos son pequeños. “Conocer con quién conviven y detectar cambios de comportamiento puede ayudar a identificar situaciones de riesgo”, dijo.
Mario Colli, maestro de secundaria, mencionó que las escuelas pueden detectar cambios en el rendimiento, conducta o asistencia de los estudiantes. “La coordinación con las familias permite atender los casos antes de que el consumo se convierta en un problema mayor”, expresó.
La psicóloga Karla Interian explicó que el inicio de estas prácticas a edades tempranas incrementa la necesidad de intervención preventiva. “Las estrategias deben involucrar a la familia, las escuelas y los servicios especializados”, manifestó.
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La participación de padres y tutores forma parte de las estrategias planteadas por el organismo, debido a que la detección oportuna permite canalizar a los menores hacia servicios especializados antes de que la ingesta se vuelva recurrente.
El CIJ también ha señalado la importancia de reportar la venta ilegal de alcohol a menores y las situaciones relacionadas con la distribución de sustancias ilícitas, como parte de las acciones dirigidas a reducir los factores de riesgo.