En la ciudad, mientras la Secretaría de la Defensa Nacional ofrece a jóvenes de entre 18 y 29 años un ingreso de 19 mil 900 pesos mensuales, además de seguridad social, servicio médico y de vida, vacaciones, créditos, fondo de vivienda, retiro, becas para hijos y capacitación, organizaciones criminales también buscan incorporar a las nuevas generaciones a sus filas para actividades ilícitas. En Quintana Roo se han documentado casos de utilización de menores y jóvenes por grupos delictivos, en un escenario donde ambos lados buscan atraer a un sector que enfrenta empleos precarios, informalidad y pocas opciones de desarrollo.
La propuesta militar, sin embargo, genera opiniones divididas entre los propios jóvenes. Algunos consideran atractivas las condiciones que ofrece, mientras otros prefieren desarrollarse en el sector privado o descartan la carrera castrense por las condiciones de vida y seguridad que implica.
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El ingreso ofrecido por la Defensa representa prácticamente el doble del salario mínimo vigente, de 315 pesos diarios, y coloca a la carrera militar como una de las opciones formales para jóvenes que buscan estabilidad económica. En Cancún, el abanico laboral incluye sectores como la hotelería, donde los salarios pueden ir de los 10 mil a los 25 mil pesos, dependiendo de la actividad y preparación, además del comercio, la construcción, el reparto y la seguridad privada, esta última con ingresos cercanos al mínimo.
Aunque la Defensa no ha señalado que este proceso de reclutamiento tenga relación directa con la problemática de captación de jóvenes por organizaciones criminales, la oferta cobra especial relevancia en Quintana Roo, donde se han documentado casos de utilización de menores y jóvenes en actividades delictivas.
Posturas encontradas
En este contexto, la pregunta es ¿qué tan atractivo resulta para un joven de Cancún un empleo militar con salario fijo y prestaciones frente a las opciones disponibles en sectores como la hotelería, donde los ingresos pueden ir de los 10 mil a los 25 mil pesos?, dependiendo de la actividad y preparación, además del comercio, la construcción, el reparto, la seguridad privada o incluso la informalidad.
Las opiniones fueron divididas. Christian Delgado, de 24 años, consideró que el atractivo de la carrera militar depende del perfil de cada persona.
“Considero que varía lo atractivo dependiendo del perfil de la persona. En lo personal y en círculo social no nos pasó nunca por la mente ser militares, salvo por una que otra excepción, tal vez por los requisitos o la vida que se tiene que llevar para lograr serlo. Además vivimos en un lugar poco seguro, creo que se puede ganar más dinero sin arriesgar la vida”, dijo.
Erick, quien tuvo experiencia en el Servicio Militar Nacional, señaló que hace aproximadamente un año consideró seriamente ingresar a las Fuerzas Armadas como una opción para enfrentar una situación económica complicada y obtener ingresos de manera inmediata. Sin embargo, después de conocer las experiencias de compañeros que ingresaron a la Guardia Nacional, comenzó a tener dudas sobre esa alternativa.
Explicó que, aunque se habla de salarios cercanos a los 20 mil pesos mensuales, algunos de sus conocidos tuvieron que esperar casi un año después de su ingreso para comenzar a recibir su pago. Además, pese a contar con una licenciatura, aseguró que sus estudios no eran reconocidos para acceder a un grado superior, por lo que habría ingresado como soldado raso de infantería.
Para Lizandro Gómez, de 20 años, la oferta resulta atractiva por las condiciones que contempla, aunque personalmente se inclina por otro tipo de empleos.
“Podría llegar a ser una buena opción para algunos; sin embargo, yo en lo personal me siento más atraído por otro tipo de sectores en empresas por cuestiones de seguridad y gustos personales en el ámbito laboral”, indicó.
El otro lado de la moneda
Del otro lado están las experiencias de jóvenes que han observado cómo algunos compañeros terminan vinculados con actividades delictivas. Edgar R., estudiante de preparatoria, relató que conoció a un compañero de escuela que abandonó sus estudios para dedicarse a la venta de drogas.
“Conocí a un compañero de escuela que andaba en malos pasos, no iba para entrar a clases sino para vender drogas; al final lo detectaron y terminó abandonando los estudios, ya no supe nada de él, pero seguro siguió en lo mismo”, relató.
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Oferta
En Cozumel, la Base Aérea Militar No. 4 mantiene abiertas 70 vacantes para integrarse al Escuadrón Aéreo 201 y al de Detección y Alarma Avanzada. En Cancún y Chetumal, la 34. Zona Militar, con sede en la capital, y las coordinaciones de la Guardia Nacional no publican una cifra límite de plazas, debido a que convocan aspirantes de forma permanente para sus diferentes batallones operativos en el Estado.
Panorama estatal
En Quintana Roo existe un terreno fértil para plantear esta discusión. De acuerdo con el Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2026 de la Secretaría del Bienestar, en la entidad hay alrededor de 1 millón 200 mil habitantes, de los cuales 55 por ciento cuenta con un empleo formal.
En Quintana Roo, 461 mil trabajadores se encuentran en la informalidad laboral, equivalente a 45 por ciento de la población ocupada, de acuerdo con la actualización trimestral de la Pobreza Laboral y del Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza, publicada en agosto por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). De ese total, 268 mil son hombres y 193 mil mujeres. En la entidad también hay alrededor de 180 mil personas de entre 20 y 29 años, rango de edad al que está dirigida la convocatoria de la Defensa.
En Cancún, la convocatoria militar representa una oportunidad laboral para una generación que enfrenta un mercado competitivo y condiciones de vulnerabilidad, pero también plantea un debate sobre las alternativas disponibles para evitar que los jóvenes terminen en manos de quienes les ofrecen dinero y pertenencia desde la ilegalidad.
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