“Desde que estaba chamaco se juega la bolita clandestina, nunca ha sido legal, pero la gente la pide y si la pide, pues se vende; se apuesta desde 1 peso por cada número y se juega a los 3 últimos números del premio mayor de la Lotería Nacional; el banco de la bolita, que son gente adinerada, es el que paga 500 pesos por cada peso; en Yucatán se juega mucho, pero en forma clandestina, todos lo saben”, relató a POR ESTO! uno de los “boliteros” que, por razones obvias, pidió no ser identificado.
De acuerdo con información de la Lotería Nacional, Yucatán ocupa el tercer lugar a nivel nacional en ventas; sin embargo, entre nosotros prevalece la venta de la “bolita” clandestina, la cual opera gracias a los “boliteros” ambulantes.
“Todos guardan y cuidan la bolita clandestina, porque da beneficios y los que no la venden no se meten porque no les quita clientes; hay clientes para todos y a los yucatecos les gusta jugar, les gusta apostar y, por supuesto, ganar y la bolita les gusta; por eso es que de cada 10 que compran sorteos, 4 piden la bolita. Saben que les pagan y que es dinero que se queda acá en Yucatán, acá mismo circula.
“La bolita clandestina se juega desde siempre y los bancos, que son personas adineradas, los pagadores, son turcos (siriolibaneses) asentados acá; ellos buscaban otras loterías para jugar más días, como la de Guatemala o Belice, porque la bolita se juega con los 3 últimos números del premio mayor de la Lotería Nacional; si le atinas a los tres del premio mayor ganas; cuando salió la Lotería Nacional sólo jugaba 1 ó 2 días a la semana, así que los bancos-personas (los turcos) se apoyaban en las Loterías de Guatemala o Belice, y finalmente hoy existe el premio mayor de los martes, miércoles, viernes y domingo, así que hay bolita 4 días de la semana”, dijo nuestro entrevistado.
Con la migración siriolibanesa
En el libro “...De cómo los libaneses conquistaron la Península de Yucatán”. Migración, identidad étnica y cultura empresarial (Cephics-UNAM 2012), se cuenta cómo los siriolibaneses introdujeron el juego ilegal de la bolita aquí.
Claudia Dávila Valdés, que reseñó el libro, señala que esa obra menciona 4 etapas de migración libanesa y fue en la segunda cuando ocurrió este suceso.
“Un segundo momento fue la etapa de consolidación, entre 1927 y 1950, y correspondió a la multiplicación de la primera generación (libaneses) nacida en México: se sumaron asentamientos de Campeche y de Chetumal, en Quintana Roo. En este período se puede constatar que los libaneses comerciaban en toda la Península y que tenían una estratificación interna, que diferenciaba a las familias más ricas de las demás.
“El mantenimiento de la identidad étnica como estrategia les permitió no sólo subsistir, sino también acumular y capitalizar mediante el crédito la confianza y la ayuda mutua. Sin embargo, la endogamia continuaba siendo una práctica común y apellidos como Macari, Xacur, Jorge, Mena y Rafful, entre otros, comenzaron a tener presencia importante en el ramo cordelero, ganadero, azucarero, lo mismo que en la lotería clandestina conocida como ‘bolita’ y empresas camaroneras”, según la referencia.
Sigue así
El Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del Inegi (Denue) tiene registro de 383 comercios que se dedican a la venta de billetes de lotería, pronósticos deportivos y otros boletos de sorteo.
De acuerdo con los relatos recabados por POR ESTO! entre este sector, “la mayoría apunta bolita, pero nadie lo dice, porque es clandestino, no es legal, pero la verdad es que resulta bueno venderla porque te dan una comisión de hasta el 30 por ciento y la gente lo pide; a la gente le gusta jugar porque paga bien, paga 500 pesos por cada peso que se apuesta; cómo no va a querer jugarlo la gente, lo que pasa es que no está registrada, no paga impuestos y lo llevan gente adinerada, cuellos blancos de Yucatán, la mayoría turcos, nombres fuertes, pesados”, relataron.
Recordaron que hace 3 años o casi 4 la Lotería Nacional, consciente de la competencia ilegal, lanzó “la bolita” legal, pero le pagan al expendedor 10 por ciento; sin embargo, al que juega, al que compra, le ofrecen 550 pesos por cada peso jugado.
“Bajó un poco la bolita clandestina cuando la Lotería Nacional lanzó la bolita legal, porque paga 550 pesos por cada peso, paga más que la clandestina, pero al expendedor le siguen pagando 10 por ciento cuando la ilegal te paga 30 por ciento; por eso bajó tantito la ilegal, pero sigue, es un arraigo; el que deja la bolita ilegal es porque le jugaron chueco”, señaló.
Mala experiencia
En uno de los expendios del centro, POR ESTO! escuchó el relato de un jugador engañado por un bolitero: “Me apuntaba mis números y por 5 años estuve jugando con él, era bolitero andante, caminante, de los que van pasando de lugar en lugar, con clientes fijos, y cuando gané, no supe de él, hasta ahora no sé de él, no sé, desapareció con mi dinero; desde ahí, prefiero venir a jugar acá a la bolita legal y en expendio legal, nada de comprar en expendios que sé que venden la bolita clandestina”, comentó.
Los boliteros clandestinos mencionaron a Jorge Sosa Chacón, alias “El Huiro” Sosa, a Yudy Azar y a Juan Carlos Xacur Gamboa como algunos de los bancos de la bolita ilegal, pero calcularon que por lo menos hay otros 10 bancos-personas dedicados a este negocio, que le “muerden” el ingreso a la Lotería Nacional.
“El banquero es el que paga la bolita clandestina, son personas adineradas, ellos pagan; los que han hecho jugarretas son los boliteros, a veces se van con los premios o con la venta de los números y no le dan el dinero a los banqueros; hay de todo, pero la gente mayor confía en la bolita yucateca, también en el billete de lotería, pero ya son gente mayor, y cada cachito cuesta 25 ó 30 pesos, en cambio la bolita con 1 peso juegas”, dijeron.
4 de cada 10
Según los boliteros el promedio de juego es de 100 pesos y hay quienes ganan, es decir, cobran 500 pesos por cada peso jugado.
“Aquí, de cada 10 clientes, 4 se apuntan en la bolita, todo muy discreto, así preguntando abiertamente todos van a decir que no, aunque todos sabemos que sí; también hay boliteros andantes, caminantes, hay de todo, porque esto lleva muchos años y la venta se cierra el día que hay premio mayor, es decir, los martes, miércoles, viernes y domingo, pero todo es muy discreto, muy cuidado, pues es ilegal; tal vez le pega a la Lotería, pero a nosotros no, y se ha sabido de todo lo que se han robado de la Lotería en años atrás”, dijeron.
(Verónica Martínez)