Ocho mujeres han muerto en Quintana Roo en el 2026 por causas ligadas al embarazo, el parto o el puerperio. En todo el 2025 fueron tres, según el cierre que POR ESTO! publicó en julio. Con seis casos en Yucatán y dos en Campeche, la Península suma 16 muertes maternas hasta la Semana Epidemiológica (SE) 40, un año en que el país las reduce.
El Informe Semanal de Notificación Inmediata de Muerte Materna de la Secretaría de Salud, con corte al 12 de octubre, contabiliza 343 defunciones maternas en el país, 40 menos que las 383 del mismo periodo del 2025: una baja de 10.4 por ciento. La razón de muerte materna nacional, de 22.3 por cada 100 mil nacimientos estimados, bajó 9.3 por ciento.
En otro sentido
La Península va en sentido contrario. El informe de la misma semana del 2025 registraba nueve casos regionales: cinco en Yucatán, dos en Campeche y dos en Quintana Roo. Siete más representan un alza de 78 por ciento.
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El aumento, además, no se reparte por igual. Quintana Roo pasó de dos casos a ocho en un año, seis más, y concentra casi todo el alza regional. Yucatán subió de cinco a seis y Campeche se mantiene en dos. Es decir, el repunte peninsular es sobre todo quintanarroense, y por eso la pregunta más urgente se dirige a las autoridades sanitarias de ese estado: qué cambió entre el 2025 y el 2026 en la atención del embarazo, el parto y el puerperio.
La razón de muerte materna mide cuántas mujeres mueren por cada 100 mil recién nacidos vivos estimados. Quintana Roo tiene la más alta de la región, 32.9, que la coloca en el sexto lugar nacional. Yucatán registra 24.4, por encima del promedio del país. Campeche, con 21.4, queda por debajo, aunque su caso más reciente se notificó en la semana 40, del 28 de septiembre al 4 de octubre. Además de estas 16 defunciones, se habrían reportado tres más de manera tardía o por secuelas, una en cada estado.
Con cifras tan pequeñas, la razón es muy sensible: una muerte más o menos basta para mover a un estado en la tabla, y el informe es preliminar, por lo que los datos pueden cambiar con nuevas notificaciones. Aun así, los conteos absolutos también suben. La razón se calcula con nacimientos estimados, no con los registrados, y los casos del informe semanal aún pueden reclasificarse tras la revisión de cada defunción. Con números tan bajos, parte de la variación puede deberse al azar, pero precisamente por eso exige explicaciones de las autoridades sanitarias de los tres estados.
Sin saber las causas
El informe permite ver dónde ocurrieron las muertes, aunque no por qué. En Quintana Roo, siete de las ocho fallecieron en servicios del IMSS o del IMSS-OPD, el esquema que opera IMSS Bienestar, y una en la Secretaría de Salud. En Yucatán, cuatro se registraron en la categoría de la Secretaría de Salud, una en el IMSS y una en un hospital particular.
En Campeche, una paciente fue atendida en el IMSS y otra no recibió atención institucional. Esa distribución no equivale a una responsabilidad: el informe no detalla las causas ni las circunstancias de cada caso.
Tampoco hay un desglose regional de causas. Las que aparecen son nacionales y la lectura requiere cuidado. El texto del informe enumera como principales la hemorragia del embarazo, parto y puerperio (19 por ciento), la enfermedad hipertensiva (14.6), el aborto (14) y otras complicaciones (8.7).
Sin embargo, la tabla del propio documento coloca al frente las causas obstétricas indirectas no infecciosas, con 95 muertes y 27.7 por ciento: enfermedades previas o desarrolladas durante la gestación que el embarazo agrava. El informe también reporta que el grupo de 50 a 54 años tiene la razón más alta, 866 por cada 100 mil nacidos vivos, aunque en una edad con muy pocos nacimientos, donde cada caso pesa mucho.
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Panorama nacional
Yucatán y Quintana Roo son dos de las 15 entidades con razón superior a la nacional, junto con Michoacán, Estado de México, Hidalgo, Tabasco, Tamaulipas, Baja California, Chihuahua, San Luis Potosí, Guerrero, Chiapas, Durango, Colima y Nayarit. En número de muertes, encabeza el Estado de México (41), seguido de Chiapas (39) y Puebla (21); con Guerrero y Nuevo León, ambos con 17, las cinco entidades concentran 39.4 por ciento de los casos. La Península aporta 16 de las 343, es decir, 4.7 por ciento.
En Quintana Roo, la respuesta más visible es de infraestructura. El gobierno estatal anunció en noviembre del 2025 que el antiguo Hospital General Jesús Kumate, abandonado desde el 2017, se convertiría en un hospital materno infantil en Cancún. Una nota de enero del 2026 informaba que la obra comenzaría, con 104 camas, 40 censables y 64 no censables. No se localizó una fecha de apertura ni el monto de inversión, ni hay indicios de que el hospital hubiera alcanzado a incidir en las cifras de este año.
Definiciones y conceptos
Conviene recordar qué cuenta como muerte materna. Según el Manual de Vigilancia Epidemiológica, es la que ocurre durante el embarazo o hasta 42 días después de su terminación, si está relacionada con el embarazo o su atención. Por eso las defunciones tardías o por secuelas se contabilizan aparte. Quedan fuera, por tanto, las muertes por causas accidentales o incidentales, y las que ocurren después de ese plazo, que no entran en la razón que se compara entre estados. Esa precisión importa al leer cifras tan bajas: un solo caso mal clasificado altera el resultado de una entidad.
Para saber si el repunte peninsular es una racha o un problema de fondo faltan datos que el informe semanal no da: causa de cada caso, municipio, edad, momento de la muerte (embarazo, parto o puerperio), nivel de atención y el dictamen con que cada estado clasificó el caso.
Mientras no se publiquen, las 16 muertes seguirán siendo una cifra sin explicación. Son datos que existen en los comités estatales de prevención de la mortalidad materna y que, publicados con reserva de identidad, permitirían a familias, personal médico y periodistas distinguir entre fallas de atención, enfermedades previas y rezagos de acceso a los servicios.