Tres proyectos privados de generación de energía solar ocuparían en conjunto unas 596 hectáreas de Yucatán, en terrenos de Umán, Hunucmá, Peto y Tekax. Su desarrollo plantea riesgos para el acuífero estatal, según advirtió la Comisión Nacional del Agua (Conagua), debido a que los trabajos de preparación del suelo y retiro de vegetación pueden modificar la manera en que la lluvia se infiltra y circula por el terreno.
La advertencia fue emitida por el Organismo de Cuenca Península de Yucatán, cuyo titular, Roberto López González, participa en la evaluación de posibles efectos ambientales y sociales de los proyectos, como parte del proceso de consulta con comunidades mayas.
Las iniciativas son la Planta Solar Haab Kiin, entre Umán y Hunucmá; el Parque Fotovoltaico Energías Renovables SAAS, en Peto, y el Parque FV Energías Renovables Kiin, en Tekax.
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Las superficies para los tres desarrollos suman aproximadamente 596.39 hectáreas, aunque esta extensión no debe confundirse con la cantidad de vegetación que será retirada. Cada proyecto contempla distintas áreas destinadas a paneles, caminos, instalaciones eléctricas y otros usos.
El mayor proyecto
La planta de mayor tamaño es Haab Kiin, promovida por Desarrollos y Soluciones Energéticas Arce, con una superficie proyectada de 300.38 hectáreas y una capacidad de generación de 155.59 megavatios.
En Peto, Energías Renovables SAAS contempla un parque de poco más de 136 hectáreas. El proyecto obtuvo una resolución ambiental favorable de la Semarnat el 11 de febrero del 2026.
El tercero, Energías Renovables Kiin, se desarrollaría sobre 159.09 hectáreas en Tekax. La Semarnat le concedió una autorización condicionada en julio, sujeta al cumplimiento de medidas ambientales y obligaciones relacionadas con la consulta indígena.
La preocupación de la Conagua se debe a los cambios que pueden provocar las obras sobre el terreno.
Antes de instalar los paneles solares, las empresas deben preparar las superficies destinadas a caminos, estructuras y equipos. Estas actividades pueden incluir retiro de vegetación, despalme, nivelación y modificaciones en el suelo.
De acuerdo con el organismo federal, tales intervenciones tienen el potencial de alterar la infiltración de las precipitaciones, disminuir la recarga del acuífero y cambiar los escurrimientos pluviales.
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Si no se aplican medidas adecuadas de manejo del suelo y drenaje, estos cambios también podrían incrementar el riesgo de inundaciones.
La dependencia no ha informado que estos tres proyectos hayan provocado ya afectaciones al acuífero. Su planteamiento identifica riesgos que deben prevenirse.
Haab Kiin fue presentado ante la Semarnat para su evaluación ambiental, mientras los proyectos de Peto y Tekax obtuvieron resoluciones favorables durante el 2026.
En el caso de Kiin, la autorización establece acciones de rescate de flora y fauna, restauración de suelos, manejo de residuos, entre otras.
También exige acreditar el cumplimiento de las disposiciones relacionadas con las comunidades indígenas. Por tanto, contar con una resolución favorable en materia ambiental no significa que las empresas puedan ejecutar las obras sin atender otras obligaciones legales.