Nuestros abuelos
nos enseñaron siempre
a recordar a los que ya se han ido.
Y, como ellos, les diré, hijos míos,
lo que de grandes tendrán ustedes qué hacer:
Sobre una mesa
pongan una cruz verde,
que representa nuestro grandioso universo,
y en sus manteles de diversos colores
ahí van las ofrendas
de los Oxlahuntikú y los Bolontikú.
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Y las velas de colores alegrarán a los
pequeños.
Y las velas color negro solo serán para los
grandes.
Sobre la mesa no puede faltar
el pib, los chachac wajes, el chacbinal,
X´pujuc e Xk’anlol.
Es químico biólogo y maestro en Ciencias de la Educación. En la UADY realizó
un importante descubrimiento del Aedes aegypti en la península, yen San
Cristóbal de las Casas obtuvo un diploma como Miembro Fundador del CIES.
Pertenece al taller de la canción Sergio Esquivel del Palacio de la Música.
Las almas comen primero la ofrenda y luego respiran el divino aroma del pom (incienso)
LA TRADICIÓN SE TRANSMITE
Dejen que las almas respiren y se harten
del divino aroma del pom:
Dzo’ook u he’elel, dzo’ook u bin tu kuuchil
he’elel.
Ya descansó, se fue al lugar de descanso.
En esta canción, se presenta a un padre de familia maya transmitiendo la tradición oral a sus hijos, tal como a él le enseñaron sus mayores.
Lo primero que les dice es que encima de la mesa-altar coloquen una cruz verde, la cual representa al Universo Maya, teniendo como eje central al yaaxché como una máxima metamorfosis cultural e ideológica. Se trata del símbolo de la ceiba sagrada de la cosmovisión maya y de las cuatro direcciones del mundo y del universo.
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Luego les recomienda no olvidarse de las ofrendas que hay que hacerles a los dioses de los 13 cielos (Oxlahuntikú) y a los nueve dioses del inframundo (Bolontikú).
Y remata en una sinergia cultural al mencionar el color de las velas, que deben de tener los altares en el Janal Pixán y una serie de comidas propias de la región.
Después, el padre les pide a sus hijos que respeten los altares, permitiendo que las almas coman primero mientras respiran el divino aroma del pom (incienso).
Por último, les recuerda a sus descendientes que el tránsito de la vida terrenal al lugar de descanso bajo la sombra del yaaxché sigue vigente en las comunidades mayas con la siguiente expresión común: Dzo’ook u he’elel, dzo’ook u bin tu kuuchil he’elel (ya descansó, se fue al lugar del descanso).